Por Juan Antonio Montes Varas Director Acción Familia

No hay duda que una de las cosas más duras para un padre de familia es despedir a su hijo. Más todavía si ese hijo es cobardemente asesinado y cae en el cumplimiento del deber.

Todas estas circunstancias se juntaron sobre el padre del cabo segundo David Florido Cisterna durante la misa de réquiem. La celebración tampoco pudo ser oficiada en la iglesia institucional pues fue quemada íntegramente por ocasión de los desmanes violentos.

Más aún, el cabo segundo fue asesinado el día en que la institución de Carabineros conmemoraba el día de los mártires caídos en el cumplimiento de su deber.

Hay en todas estas circunstancias algo de profundamente desconcertante y propio para dejar sin posibilidad de hablar a quien fue su progenitor.

Sin embargo, en el caso del padre del Cabo Florido Cisterna, la pena no le quitó el habla. Al contrario, se dio fuerzas para expresar sus sentimientos al final de la Misa y delante del Presidente de la República y de las autoridades ahí presentes.

¿Y qué dijo?

Dirigiéndose a Boric, expresó:  “Con todo respeto señor Presidente le pido encarecidamente por intermedio de este padre que está herido y de todos los padres que se siente identificados, que tienen a un carabinero o policía de investigaciones fallecido, que hagan la pega para dotar de las herramientas necesarias a las policías  (…) No es posible que sigamos permitiendo que las autoridades que son Carabineros y Policías de Investigaciones que son los encargados de mantener la seguridad interna del Estado no cuenten con el apoyo que necesitan”.

Pero no sólo se dirigió al Jefe del Ejecutivo, también pidió a los parlamentarios “hagan la pega que nos den los instrumentos necesarios, porque si no esto se nos va a escapar de control, y ya se nos escapó de control y puede llegar a instancias mayores, y lo que está pasando en la macrozona sur es lo mismo”.

Y agregó: “mi hijo murió en un procedimiento donde iba detrás de un delincuente y este delincuentes iba armado y mi hijo para no ser cuestionado (….) por toda la ciudadanía en general, corrió detrás de este delincuente y poder detenerlo de esa forma. Una persona que cuenta con todos los protocolos y la legalidad para usar su arma en una situación como en la que se vio ayer, y por miedo a no tener el apoyo que hoy esta institución que es tan grande no lo tiene”. “Creo que las medidas que pueda tomar el señor Presidente que está aquí presente, si esto a él no le hace ruido, de que la única entidad que son las indicadas para mantener el orden y con todos los protocolos que ellos cuentan no los pueden emplear porque mañana pueden ser cuestionados y se va hablar de los Derechos Humanos y cuantas cosas más”.

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Concluyó el padre del Cabo dirigiéndose al Presidente: “la gente se da cuenta señor Presidente y muy pronto vamos a tener un Plebiscito donde vamos a tener que aprobar una Constitución y si todas estas cosas no mejoran, lo más probable es que no gane ese Plebiscito y rechacemos esa Constitución. A mi hijo no me lo van a devolver”.

No se podría pedir más clarividencia y fortaleza a quien, al mismo tiempo que sufre la muerte de su hijo, considera la situación que afecta a todo el país y es capaz de decirlo de frente a las máximas autoridades nacionales.

Por su parte, el director general de Carabineros, General Ricardo Yáñez no fue menos explícito en dar a conocer la situación por la cual pasa la institución en estos días.

“Matar a un carabinero es matar el país, es traspasar la defensa que existe entre los delincuentes y la comunidad. Hoy nuevamente hemos tenido que doblegarnos frente a la adversidad, a la violencia y delincuencia que destruye nuestra sociedad y nos arrebata la vida de un camarada”.

Agregó el General Yáñez que “no puede ser que nuestro dolor se transforme en algo cotidiano, para nosotros ni para la sociedad. No es correcto naturalizar la violencia y como servidores públicos decirles a nuestros carabineros, personas honestas y humildes, que son los únicos que están presentes 24/7 día y noche dispuestos a cumplir con su deber”.

“Asesinaron a un chileno que fue hijo, esposo y padre, y esto no puede tener costo 0. ¡Hasta cuándo!

“Nos preguntamos cuándo será el límite. David ayer no se encontró con el procedimiento policial, él acudió a apoyar y a cuidar a quienes denunciaron que personas armadas estaban en ese lugar. Acudió para proteger a un chileno y pedía ayuda y lo pagó con su propia vida”, sentenció el general.

Con todo, aseveró que el hecho lo “obliga” como general director a “exigir a la sociedad a repudiar la violencia, y a los demás actores sociales, legislar para la protección de nuestros carabineros y agotar todos los esfuerzos en perseguir y condenar a los responsables. Por nuestra parte, hemos desplegado y dispuesto de equipos multidisciplinarios para identificar y detener a la brevedad a los responsables de este crimen, y presentamos una querella por el asesinato del cabo segundo David Florido”. “Sinceramente que con la misma celeridad se persiga y castigue a los responsables del asesinato de nuestro nuevo mártir. David está con nosotros, porque siempre viven los que por la patria mueren, estimado camarada descansa en paz”, concluyó.

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Posteriormente la institución de Carabineros de Chile, ascendió al Cabo Segundo al cargo de Suboficial Mayor y puso su nombre en una repartición de Carabineros de la misma Comuna.

Por su parte, el Alcalde de la Municipalidad de Pedro Agirre Cerda declaró a la prensa: “lo que vemos ahora es que se le ha perdido el respeto a Carabineros, para poder recuperarlo necesitamos más herramientas, Carabineros con más herramientas para hacerle frente a estas personas que ya no usan armas de bajo calibre, son automáticas, semi automáticas, subametralladoras, fusiles también que de verdad le dan un poder de fuego muy grande y que pueden enfrentarse fácilmente a Carabineros. Y eso es lo que nos preocupa a nosotros”.

Las opiniones vertidas por el padre del mártir número 1227 de Carabineros son particularmente clarividentes.

¿Cómo se puede proponer la desmilitarización de Carabineros cuando se deben enfrentar a una criminalidad que está más armada y que no les tiene miedo?

¿Cómo se puede hablar de derechos humanos, cuando sólo el delincuente puede esgrimirlos y el funcionario dedicado a hacer cumplir la ley no puede hacer uso de su arma institucional?

¿Cómo se puede hablar de diálogo con personas que hacen de la violencia y del homicidio su actividad diaria?

¿Cómo puede ser que los encargados de hacer las leyes y de hacerlas cumplir hacen declaraciones condenatorias en la salida del responso y después a la hora de aplicar las medidas coercitivas se desdicen?

Todas estas preguntas que estaban en las preocupaciones del padre del Cabo segundo David Florido Cisterna están también en los padres de todos los miembros de la institución y de aquellos que ven a sus hijos partir en la mañana, pero no saben si regresarán a la noche.

Urge que las autoridades tomen las medidas solicitadas en esta dolora situación.

Que su alma, y el alma de todos los fieles descansen en paz.

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