Una jornada de trabajo, que incluyó una capacitación en telecomunicación radial, realizó el Servicio de Salud Biobío, con sus equipos de primera respuesta para emergencias y desastres, ocasión en que funcionarios y funcionarias de los equipos EMY y ARSAM delinearon su trabajo para el año 2022 que incluye formación, capacitación y fortalecimiento para aumentar su autonomía operativa a la hora de tener que tener que desplegarse en situaciones de emergencia.

Es importante considerar que, para abordar las emergencias y desastres, el Ministerio de Salud, además de las unidades de urgencias de los recintos de salud y el SAMU, dispone de equipos de primera respuesta, los cuales se preparan para abordar las situaciones en los establecimientos de salud requieren apoyo extra generalmente por la magnitud y el impacto que los eventos catastróficos generan en las personas.

Al respecto existen dos tipos de equipos de primera respuesta, uno es el equipo EMT (emergency medical team) el cual centra su labor en la atención de la salud física de las personas afectadas en una emergencia, apoyando a los equipos locales en esta tarea; en tanto que el otro equipo es el ARSAM (Apoya a la Respuesta en Salud Mental), que cumple funciones similares, pero apoyando la atención en salud mental de las personas afectadas por una emergencia.

“Al conformar estos equipos de respuesta rápida lo que hacemos es prepararnos para abordar una emergencia o desastre, ya que nos permiten desplegarnos en terreno, lo que los otros equipos de la red no pueden hacer, por eso se constituyen en un gran apoyo en una emergencia, ya que podemos apoyar a un establecimiento de nuestra red o algún otro Servicio de Salud del país que se encuentre afectado por una emergencia que supere su capacidad de respuesta”, señaló, Javier Mora, coordinador del comité para la gestión del riesgo de desastres (COGRID) del Servicio de Salud Biobío.

Actualmente, el Servicio de Salud Biobío trabaja en fortalecer la autonomía de los equipos con el fin de que puedan desplegarse, con una autonomía mínima de 72 horas, en que se encuentren cubiertas las necesidades de alimentación, transporte comunicación, insumos clínicos y todo el material de trabajo que se requiera para atender a las personas.

El coordinador del comité COGRID agregó que “la capacidad de respuesta de estos equipos está directamente determinada por su autonomía, ya que, en el momento de ir a prestar apoyo, estos equipos no deben solicitar soporte a los establecimientos que los reciben, ya que en vez de ser una ayuda terminarían siendo una carga, por ende, deben ser autónomos desde el punto de vista logístico, por lo que deben llevar resueltos problemas como la alimentación, transporte, comunicaciones entre otros”.

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