Muchas antiguas civilizaciones y grupos étnicos mencionan en sus relatos a humanos gigantes, pero como se suele decir, las leyendas siempre tienen algo de verdad.

Un gigante chino registrado en
1879, se desconoce su nombre.

La evidencia de que la Tierra estuvo poblada en algún tiempo por gigantes se verifica con los hallazgos de restos humanos de grandes dimensiones y objetos como espadas, hachas, lanzas y otros instrumentos como picos de enormes dimensiones, realizados en diversos lugares de la India, Tíbet, China, Europa, Continente americano y África.

En el Lejano Oriente, existen varios descubrimientos de restos fósiles científicamente reconocidos, que revelan la existencia de antiguos gigantes. Varios hallazgos científicamente admitidos son el “Gigante de China meridional” (en el sur de China), con una antigüedad de medio millón de años, el “Gigante de Java” (en Sangiran, Java), con un promedio de un millón de años aproximadamente y el “Gigante de Filipinas”, pero con solamente mencionarlos se ponen nerviosos los antropólogos.

El gigante del sur de China

Si vamos a los libros más antiguos de la civilización China, P’an Ku es recordado en China no sólo como el “gran creador” sino también como un gigante. Asimismo en Japón, colosos como Soki o los guardianes de las puertas celestiales, conocidos como Nyo, han sido representados en numerosos templos.

Una mandíbula de gigantopithecus.

Entre 1935 y 1941, el paleontólogo alemán Ralph von Koenigswald (1902-1982) descubrió tres enormes muelas humanas en China. Estimó que sus propietarios (que vivieron medio millón de años atrás, según sus cálculos) habían medido al menos 4 metros y pesaba 550 kilos. Les llamó Gigantopithecus (Gran Mono). Estudios recientes han confirmado que el Gigantopithecus coexistió con el hombre de estatura normal hasta al menos 100 mil años atrás cuando se extinguió.

Esquema de un Gigantopithecus y un
humano. Weindenreich afirmó que no
era un simio sino un hombre de
talla gigante.

Más de veinte años más tarde comenzaron a localizarse restos dentales y mandibulares de un primate o humanoide de grandes dimensiones en yacimientos del sur de China (como los de la cueva de Liuchung), India, Tailandia, Vietnam e Indonesia. Todos los fósiles tenían mucho en común y se llegaron a proponer hasta tres especies en el género Gigantopithecus. La mayor de todas ellas, Gigantopithecus blacki, pudo alcanzar un tamaño de más de tres metros de longitud corporal y casi 600 kilogramos de peso.

El fotógrafo James Ricalton con
un gigante desconocido en la
provincia de Jiangsu en 1900.

El colega de Von Koenigswald, el anatomista alemán Franz Weidenreich (1873-1948), examinó nuevamente los dientes gigantes hallados por Von Koenigswald y los descubrimientos posteriores, llegando a una conclusión diferente y probablemente correcta. Él pensó que esos dientes eran evidencia de un hombre gigante, no un simio, y que debería ser llamado Gigantanthropus. En su libro Apes, Giants, and Man (Simios, gigantes y hombres), publicado en 1946, argumenta que los dientes del Gigantopithecus eran humanos.

El Hombre de Java o Meganthropus

Foto de la mandíbula de un
Meganthropus.

En 1941 Ralph von Koenigswald desenterró en Java el fragmento de una mandíbula que conservaba tres dientes, un poco más pequeños, pero aun así enormes. Llamó a su hallazgo Meganthropus u Hombre Gigante de Java. Para sorpresa de todos, junto a los restos aparecieron herramientas como hachas, azadas y cuchillos (algunas pesaban hasta 18 kilos), lo que descartaba que se tratara de los restos de un gran mono. Su altura era de 3 metros y su peso, se estima que podía pesar más de 250 kg.

Postal de la dinastía Qing
mostrando a un desconocido
gigante chino.

Su nombre científico es Meganthropus palaeojavanicus, haciendo referencia a la Isla de Java donde se encontraron los fósiles. Los fósiles descubiertos son de cuatro mandíbulas que están datadas entre el 1,4 y 0,9 millones de años. Se ha descubierto que las herramientas encontradas junto a los fósiles del Meganthropus son similares en capacidad tecnológica a las del Homo erectus, es por esta razón por la que muchos antropólogos lo consideran de la misma especie que el Homo erectus, de menor estatura.

El Meganthropus ahora se lo llama oficialmente pithecanthropus robustus.

El gigante de Filipinas

En Gargayán, Luzón, Filipinas, en 1956 se desenterró un gigante prehistórico cuyos dientes delanteros, los incisivos, tenían cada uno cinco centímetros de ancho por quince de largo. Con infinitos cuidados fueron desenterrando los huesos ennegrecidos por la humedad y el tiempo que los habían puesto frágiles. Eran huesos humanos y humano también era el cráneo. Lo que no era humano en absoluto era el tamaño del difunto: cinco metros con dieciocho centímetros de esqueleto. En vida, aquel gigante debe haber alcanzado ¡una estatura de cinco metros cuarenta centímetros! Las proporciones del gigante filipino no diferían sustancialmente de las proporciones de los humanos comunes de la misma época. Su capacidad craneana era mezquina pero indiscutiblemente humana y con posibilidades de desarrollar una cultura.

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Mapa con la ubicación de
Cagayan, en la isla de Luzón,
Filipinas.

El gigante filipino recibió el nombre de Homo Erectus Philliphinensis, vivió hace unos 750.000 años en una cueva de la provincia de Cagayan, al noreste de la isla de Luzón. Este hombre prehistórico vivía en comunidades de alrededor de 30 a 60 individuos cada una, situadas a una distancia de 10 kilómetros del siguiente grupo. Tenían herramientas de piedra y de huesos de animales (elefantes enanos, rinocerontes, stegodontes, venados, jabalíes, cocodrilos y tortugas) muy similares a las del Hombre de Java y al Hombre de Pekín. Los objetos descubiertos se guardan bajo llave en el Museo Nacional en Manila y en el Museo Histórico Provincial de Cagayan en Tuguegarao City, Filipinas.

Gigante afgano actual, fotografiado
durante la invasión norteamericana
de Afganistán.

Con los hallazgos de fósiles de humanos gigantes se va derrumbando la discutida “teoría de la evolución”. Los gigantophitecus y meganthropus, tienen mucha similitud a los humanos pero con esqueletos que superan las “enseñanzas oficiales”. Son una estirpe de humanos negados por la “historia oficial” que debieron hacer temblar la tierra en sus tiempos.

Los hallazgos de gigantes se suceden en todo el mundo, así tenemos al Gigante de Assam, hallado en 1960 en la localidad de Tura, cerca de la frontera con Bangladesh (en el estado de Assam, India), al realizar la cimentación de un edificio, los obreros hallaron un montículo de piedra, bajo el cual había un esqueleto humano de unos 3,35 metros. Los testigos afirmaron que los huesos eran indiscutiblemente humanos, y además parece ser que había algunos artefactos junto a los huesos.

Gigante chino en 1879 con los
creadores de su espectáculo.

En Sri Lanka exploradores encontraron restos de humanos que tenían una talla de 4 metros en ataúdes de piedra.

En 1575, cuando los tártaros invadieron Polonia, Jacobus Niezabilo mató a un guerrero de enorme tamaño que luchaba en las filas de los tártaros. Después de la batalla, los soldados polacos se maravillaban de que mientras yacía muerto en el suelo “su cuerpo tan colosal llegaba al ombligo de cualquier persona común y corriente de pie al lado de ella”.

Gigantes recientes de China

Además de los restos óseos de gigantes, varios viajeros se encontraron con gigantes de gran estatura.

El gigante Zhan Shicai,
nació en 1841 y vivió
50 años.

El gran viajero veneciano Marco Polo estando al servicio del emperador de China, escribió en 1295 que cuando llegó a las costas de la isla de Zanzíbar (África), afirmó que observó hombres enormes de gran fuerza, capaces de cargar con cuatro hombres normales y de comer por cinco.

Un viajero que fue a Pekín contó que vio dos guardias cuya estatura se acercaba a los 15 pies. El sacerdote Melchior Nuñez Barreto, en sus cartas de India de 1555 escritas desde Macao, comenta la tremenda impresión que vivió: “Hablé con los porteros que guardaban las puertas de entrada a Pekín quienes eran de inmenso tamaño, y el emperador de este país comentó un embajador, tenía 500 de estos hombres como arqueros de su guardia”. Y para corroborar esto, setenta años después, el viajero George Hakewill, en su Apología, del año 1627, describe un reporte similar.

El gigante chino viajó a Europa con su
esposa que se observa en la foto.

Pero en la China del siglo XIX y principios del XX había hombres gigantes que incluso fueron fotografiados por europeos. Hubo hombres chinos muy altos de finales de la dinastía Qing. Las antiguas fotos de estos hombres, que medían más de dos metros (seis pies y medio) en un momento en que la malnutrición impedía el crecimiento, fueron tomadas en una época en que China apenas empezaba a ser explorada por los occidentales.

Zhan con King-Foo, ella falleció en 1871.

Un caso interesante es el de Zhan Shicai, que nació en 1841. Es quizás el más famoso de los gigantes chinos en esa época cuando su nombre se pronunciaba Chang Woo Gow. De acuerdo con un informe de una sociedad histórica chino-australiana, era nativo de la provincia de Fujian, este de China y tenía una altura de 2,44 metros (que equivalían a 8 pies y dos pulgadas), convirtiéndolo en uno de los hombres más altos del mundo. Zhan, se trasladó a Londres en 1865, y causó sensación en Gran Bretaña, actuó en el escenario en Occidente como “Chang el gigante chino”. Recibió una educación occidental y aprendió diez idiomas.

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Chang, el gigante chino, durante su gira europea.

Fue acompañado en su gira europea 1865/66 por su esposa King-Foo y el enano chino llamado Chung. Chang incluso fue invitado a visitar al Príncipe y la Princesa de Gales.

Zhan no tenía personas altas entre sus familiares, salvo una hermana fallecida que llegó a medir 8 pies y 4 pulgadas. Después de que su esposa china King-Foo murió en 1871, Zhan se casó con una inglesa que conoció en Australia y tuvo dos hijos con ella. En sus últimos años, los cuales pasó en Gran Bretaña, abrió una tienda de té y una tienda para vender importaciones chinas. Vivió hasta los 50 años.

Otro gigante chino tenía un cargo público

El alguacil Imperial Chang Yanming, que vivía en el suroeste de la provincia de Yunnan en China, medía 2,41 metros (unos 7 pies 11 pulgadas) de altura. Sirvió como alguacil de justicia en Yamen o en la oficina del gobierno imperial. El aventurero australiano, George Ernest Morrison (1862-1920), lo inmortalizó en una foto.

El alguacil imperial Chang
Yanming que medía
2,41 metros.

Morrison trabajó como corresponsal periodístico para el Times en Beijing y fue asesor político del gobernante militar chino Yuan Shikai. A continuación se muestra otra foto que tomó de un hombre gigante viviendo en un pueblo chino.

Hay un registro de un desconocido gigante de la provincia de Jiangsu, este de China, en el año 1900 con el fotógrafo estadounidense James Ricalton (1844-1929).

Ricalton también aparece en una foto con dos gigantes de la tribu kashmir en Durbar, India. Cabe citar como curiosidad que este viajero norteamericano dio la vuelta al mundo en siete oportunidades. Fue un prolífico fotógrafo dejando más de 100 mil imágenes tomadas alrededor del mundo.

Ricalton y dos de sus amigos
Kashmiri en 1903, entre Delhi y Durbar.

También existe una foto de un desconocido gigante de finales de la dinastía Qing, cuya foto fue sacada en 1879. No se sabe mucho acerca de este hombre, excepto que fue invitado por viajeros occidentales para que participara en actuaciones en el exterior. Fue fotografiado con el traje de escenario y con los organizadores con los que actuaba.

En 1922 en Ulan Bator, la capital de Mongolia fue fotografiado un gigante por Roy Chapman Andrews (1884-1960). Medía 7 pies y 5 pulgadas.

Gigante chino anónimo junto al australiano
George Ernest Morrison, en una aldea
perdida de China.

El hombre más alto del mundo, Robert Wadlow, conocido como “El Gigante de Illinois”, midió 2,72 metros (8 pies 11 pulgadas) de altura y pesaba alrededor de 199 kilos (450 libras). En el momento de su muerte en 1940 a la edad de 22 años, el estadounidense todavía estaba creciendo varias pulgadas al año.

Actualmente el turco Sultan Kosen nacido en 1982, tiene el récord de ser el hombre más alto con 2,51 metros (8 pies con 3 pulgadas).

Gigante fotografiado en Ulan Bator,
Mongolia, en 1922 por Roy Chapman
Andrews. Medía 7,5 pies.

Es absurdo que la “Antropología oficial” siga negando la existencia de los gigantes a esta altura del siglo XXI. Es muy probable que en tiempos remotos existiera realmente una raza de belicosos gigantes que dominaron todo el planeta.

En su condición más pura alcanzarían entre 8 y 10 metros de altura y con el paso de los milenios, su estatura se habrá ido reduciendo gradualmente. Esta raza, aunque si bien fue antropomórfica, vivía apartada del ser humano normal, quizás eventualmente hubo varios cruces de los que salieron nativos de estatura alta. 

Estos gigantes sufrieron un proceso gradual de extinción por la endogamia y por eliminarse en innumerables guerras, cuyo recuerdo ha pervivido en forma de leyendas. Sin duda alguna, genes de ellos sobreviven en el genoma de algunas personas dispersas por el mundo.

Por Alberto Seoane, 2016
Fuente: http://programacontactoconlacreacion.blogspot.com/

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