Por Juan Antonio Montes Varas Director Acción Familia

Como debe ser de su conocimiento la Cámara de diputados de Chile rechazó este pasado martes, 30 de noviembre, el proyecto de ley que buscaba ampliar el acceso legal de las mujeres al aborto hasta las 14 semanas de gestación.

El texto, que proponía la despenalización del aborto hasta las 14 semanas, sin mediar ningún tipo de causal, quedó archivado, aunque podrá ser presentado nuevamente.

la Cámara Baja publicó en Twitter: “El proyecto está archivado”.

Como se sabe, los diputados de la Cámara habían decidido a finales de septiembre mediante otra votación estudiar y debatir el proyecto de ley. Sin embargo, luego de un intenso debate, con 65 votos en contra, 62 a favor y una abstención, se resolvió no proceder con la tramitación de la legislación, uno de los principales objetivos del movimiento feminista radical.

En 2017, durante el gobierno socialista de Michelle Bachelet, el Congreso chileno aprobó la legalización del aborto, argumentando que sería sólo en tres causales específicas: cuando la vida de la madre está en peligro, cuando el embarazo es resultado de una violación o cuando el feto presenta complicaciones.

Sin embargo, como era de esperar, apenas se aprobó el aborto en estas causales, los abortistas comenzaron a pleitear el “derecho” de poder matar a los niños en gestación, sin ningún tipo de causal, hasta las 14 semanas de gestación.

El rechazo al proyecto en esta semana, despertó un fuerte malestar en las agrupaciones feministas abortistas y en las diputadas del bloque que estaban a favor de un aborto libre, gratuito y legal.

Llama la atención que el proyecto en cuestión introducía un período de tiempo mayor para poder practicar abortos, pero lo que en realidad buscaba no era sino llegar más rápidamente al aborto enteramente libre.

La diputada de izquierda Orsini –una de las parlamentarias que impulsaron la norma-, sentenció que perderán “todas las veces que sea necesario para ganar una aborto libre, legal y gratuito”; reafirmando la idea que no se detendrán hasta que se pueda matar a los niños por nacer sin causal de ningún tipo.

El resultado debe alegrar a todos los niños que están en gestación -al menos no podrán atentar contra su derecho de nacer antes de las 14 semanas de gestación-. También debe alegrar a todos los adultos que tienen principios morales católicos.

Pasamos a responder algunas objeciones levantadas por los abortistas durante el debate de acuerdo al libro «55 Preguntas y respuestas Contra el aborto, que todo chileno debe conocer», editado por la asociación “Acción Familia”.

¿El aborto es una cirugía segura o de riesgo?

Los abortistas mienten a las mujeres haciéndoles creer que todo aborto legal es seguro. La experiencia y las estadísticas muestran una realidad completamente diferente. Las mujeres que a través del aborto buscan la “libertad de reproducción” deben saber que están comprometiendo o arriesgándose a perder la capacidad de tener hijos.

Aunque sean utilizadas las más actuales técnicas quirúrgicas, los instrumentos de succión, raspado y destrozo -plásticos o metálicos- pueden causar lesiones en los órganos internos femeninos al entrar en contacto con los delicados tejidos del útero.

Si bien puede no haber lesiones, se corren serios riesgos de afectar el mecanismo normal de protección del cuerpo.

¿Acarrea complicaciones el aborto?

Sí. El aborto acarrea complicaciones médicas a las mujeres que lo sufren. Esas complicaciones pueden ser inmediatas o tardías, las cuales se manifiestan a corto, mediano o largo plazo.

Conviene destacar, además, que el aborto es mucho más arriesgado que el embarazo llevado normalmente a término. Sin embargo, existe una auténtica “conspiración de silencio” con relación a los riesgos o complicaciones que conlleva la práctica del aborto.

Además, en su afán de liberalizar el aborto, sus partidarios van aún más lejos al tergiversar las estadísticas.

Así lo hizo Bernard Nathanson, el llamado “rey del aborto”, para todo Estados Unidos en 1973, como él mismo lo declaró cuando cambió su postura y decidió defender la vida humana de los inocentes. En 1968 organizó la Asociación Nacional para la Revocación de las Leyes del Aborto y afirmaba que de 10.000 a 15.000 mujeres morían cada año debido a los abortos clandestinos, cuando de hecho él sabía que no superaban las 300.

¿Cuáles son las complicaciones tardías del aborto?

La mujer que aborta queda sujeta a las siguientes secuelas futuras:

Criaturas que nacen muertas o defectuosas – Las mujeres con sangre Rh- negativa que no recibieron el antídoto (inmunoglobulina antiRh) quedan expuestas a reacciones a la sangre Rh-positiva y sus futuros hijos corren el riesgo de sufrir una excesiva destrucción de glóbulos rojos (hemólisis), lo cual puede provocarle al recién nacido la grave enfermedad hemolítica.

Predisposición a abortos espontáneos – Las mujeres que abortan corren el riesgo de sufrir abortos espontáneos en una proporción 35% mayor al de aquellas que nunca abortaron.

Dolencia inflamatoria de pelvis – Es una complicación muy común de los abortos provocados. Puede, a su vez, causar abortos espontáneos, esterilidad y dolores pélvicos crónicos.

Problemas para la gravidez – Las mujeres que han abortado experimentan con frecuencia complicaciones en partos posteriores.

Partos prematuros – Después de varios abortos, aumentan de dos o tres veces los riesgos de partos prematuros.

Cáncer de mama – Según un estudio publicado por el Journal of Epidemiology and Community Health, de los EE.UU., el aborto aumenta en 30 % el riesgo de que la mujer desarrolle cáncer de mama.

El aumento de ese riesgo es atribuido al crecimiento anormal de células en las mamas que, en la gravidez, se convierten en productoras de leche o mueren.

Como la mayoría de los abortos ocurren antes que dicha muerte celular, esas células pueden convertirse en cancerosas.

Los científicos de Penn State University y del Baruch College que realizaron ese estudio revisaron 23 trabajos ya publicados sobre el tema, en los que se analizan 26000 casos de mujeres con tumor y cerca de 35000 mujeres sanas. Los investigadores estiman que el aborto es responsable por cerca de 5000 casos de cáncer de mama por año en los Estados Unidos.

Embarazos ectópicos – Las mujeres que se someten a abortos adquieren la predisposición a los embarazos ectópicos, es decir, embarazos que se desarrollan fuera del lugar normal.

En este tipo de embarazos, el feto se desarrolla en las trompas de Falopio y no en el útero, su lugar apropiado. Esta es una situación muy peligrosa que aumenta significativamente el riesgo de vida de la madre y que puede provocar la perforación de la trompa.

Los estudios científicos indican que el riesgo del embarazo ectópico se duplica después del primer aborto provocado y puede cuadruplicarse después del segundo.

¿El provoca aborto problemas emocionales, psicológicos y psiquiátricos?

Sí, el aborto provoca serios problemas emocionales como:

La salud psicológica y física de la mujer se ve afectada por el aborto de aquel que siempre será para ella, a lo largo de toda su vida, su propio hijo, haya o no nacido.

Los síntomas clínicos del remordimiento que ello provoca, varían y perduran hasta muchos años después del horrendo crimen.

Ansiedad y depresión – Las adolescentes son más propensas que las mujeres adultas a sufrir las secuelas psicológicas. Aunque la primera reacción puede ser de alivio por no estar más embarazada, la ansiedad, la depresión y el sentimiento de culpa, aparecen pronto.

Síndrome post-aborto – No cabe duda que la práctica del aborto provoca graves tensiones. La mujer posee un instinto materno dado por la misma naturaleza. Violentarlo significa acumular traumas que a veces se manifiestan poco después, pero en otras ocasiones quedan latentes y explotan años más tarde, en las formas más inesperadas como patologías y reacciones psicológicas anómalas.

Es cada día más evidente que, en algunos casos, la respuesta de la mujer a ese trauma es similar a la neurosis post-traumática (“post traumatic stress disorder”) de algunos veteranos de guerra.

Algunos de estos reflejos son: angustia, ansiedad, uso de drogas, pérdida de la autoestima, sentimiento de culpa, insomnio, pesadillas aterradoras, abuso de fármacos, afecciones psicosomáticas, agotamiento, dificultad de concentración, misantropía y depresión.

Este cuadro se agrava si la mujer intenta acallar su conciencia negando que el aborto fue el asesinato de su propio hijo. El negarse a reconocer el propio crimen provoca en ella reacciones psicológicas profundas y contradictorias, que la catapultan a un estado de ansiedad, traumas nerviosos e irritabilidad casi insoportables.

¿El padre también sufre las consecuencias post-traumáticas del aborto?

De acuerdo a Eric Pastuszek, las investigaciones señalan que cuando un hombre se da cuenta de que su hijo ha sido abortado, con frecuencia experimenta severas reacciones negativas. Uno de estos padres así lo explicó:

“Usted probablemente haya leído acerca de lo que causaron a los veteranos de Vietnam los sentimientos de culpa y las emociones reprimidas. Ellos lo llaman ‘neurosis post-traumática’. Este fenómeno resulta básicamente de la intención de acallar o suprimir el recuerdo de la reacción a la muerte y la violencia que los rodeaba. Ese es el mismo tipo de reacción que tuve frente al aborto de mi esposa”.

Hasta aquí las citas del mencionado libro, «55 Preguntas y respuestas Contra el aborto, que todo chileno debe conocer».

En una palabra, una sociedad sin hijos, o porque los mata antes de nacer, o porque impide que sean concebidos, es una triste sociedad, que mata su propio futuro.

Téngalo presente a la hora de concurrir a las próximas elecciones presidenciales del 19 de abril, pues uno de los dos candidatos es un promotor confesado del aborto, eutanasia y toda la agenda de lo que el Papa Juan Pablo II llamó: “la cultura de la muerte”

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