Claudio Oyarzún Fracei, gerente general de HumanNet.

Por Claudio Oyarzún Fracei, gerente general de HumanNet.

La era digital es uno de los elementos clave que está modificando el mundo del trabajo y, en consecuencia, los diferentes roles que se ejercen al interior de ese ámbito. En efecto, muchas profesiones, oficios y labores- que representaban una era sustentada en modelos productivos desarrollados por personas- hoy están siendo reemplazados por software, hardware, IA y todo lo relacionado con la automatización.

Sin embargo, hay otro factor que también está impactando el mercado laboral y que corresponde al marco regulatorio que hoy en día debe hacerse cargo de estos cambios globales y adaptarlos a los diversos contextos del mundo del trabajo. Es decir, desde la regulación en jornadas de trabajo más breves hasta las consideraciones con el medio ambiente en el que nos insertamos, pasando por las cuotas de género y otro tipo de consideraciones que intentan hacer un mercado laboral más inclusivo y acorde a los tiempos.

Adicionalmente, un tercer elemento a considerar tiene que ver con la generación Millennials que, actual y progresivamente, empieza a posicionarse como la predominante en el mercado laboral y también, en un poco tiempo más, dentro de los roles de liderazgo de las diversas organizaciones. Se trata de una generación que se ha calculado corresponderá al 50% del mercado laboral en 2025. Sus gustos, motivaciones, prioridades, temores y consideraciones, sin duda, impactarán sobre todo en el mercado laboral futuro.

En este contexto, la era digital trae consigo una serie de oportunidades y retos. Entre las primeras destaca el hecho que al incorporar tecnología al mercado laboral se accede a beneficios como, por ejemplo, una mayor rapidez, precisión y alternativas que se pueden generar a partir del correcto y apropiado uso de ella en los diversos procesos que se desarrollan al interior de las organizaciones, sobre todo cuando es concebida como un medio para lograr ciertos fines y objetivos al servicio de las personas y organizaciones.

No obstante, cuando la tecnología es considerada como la única herramienta para hacer las cosas podemos caer en una dependencia absoluta y limitante. Asimismo, sería iluso no reconocer que nuestro grado de dependencia se incrementará conforme avancemos en la era digital. Por lo tanto, quienes no estén dispuestos a sumarla como una herramienta valiosa, claramente irán quedando desplazados en muchos ámbitos.

Otro desafío se relaciona con la adaptación de las empresas y organizaciones al entorno y a los cambios tecnológicos y culturales. Más que un deseo, lo anterior es una obligación hoy en día, para subsistir y continuar su respectivo desarrollo en una era en que la tecnología constituye y continuará de manera creciente modificando la forma de hacer las cosas. Y como las empresas están constituidas por personas, la primera forma de lograr una correcta y adecuada adaptación es apoyando, formando y capacitando a sus integrantes en esta nueva forma de trabajar.

Lo anterior ha sido asumido por la gran mayoría de organizaciones y empresas en el contexto nacional y, en general, en el mundo, a través de la capacitación permanente de sus equipos de trabajo. Esto ha tenido lugar incorporando aquellas herramientas y conocimientos tecnológicos que puedan faltar y que no hayan sido incorporados en las formaciones profesionales y de pregrado, en las cuales ya existe un alto componente de estas herramientas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here