Roger Sepúlveda Carrasco Rector Santo Tomás Región del Biobío.

Por Roger Sepúlveda Carrasco

Rector Universidad Santo Tomás

Región del Biobío

Los buenos números que el país, y la región del Biobío en particular, han mostrado de manera sostenida hacia la baja respecto a los contagios por Covid 19, han significado que por estos días la educación, en todos sus niveles, pueda y deba volver en su mayoría a la presencialidad.

Al respecto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, advirtió que respecto a los estudiantes de etapa escolar, en el mundo hay 31 millones de ellos sin clases, por lo que retornar a la presencialidad sin duda que hoy tiene un sentido de urgencia. Además, si consideramos que existen países con muy bajas tasas de vacunación o bien con un manejo de la pandemia no muy adecuado, la verdad es que la tarea se vuelve compleja.

Ya en marzo de 2020 de manera urgente ante el entonces contexto de pandemia, nos correspondió implementar cada una de las adecuaciones que nos han acompañado en este proceso, todo buscando asegurar la continuidad de los procesos educativos. En este sentido, todas las IES nos volcamos, de buena forma a mi juicio, hacia una adaptación en distintos formatos telepresenciales, lo que también vino a acelerar la implementación tecnológica que debe tener la educación superior. De esta forma, currículos, clases, cátedras, entre otros, se adaptaron no para reemplazar la presencialidad, sino que, dadas las restricciones, poder seguir adelante en los procesos educativos con, ojalá, la menor de las afectaciones.

Asimismo, tanto o más importante en este periodo ha sido el cuidado del estado emocional de nuestros estudiantes, por lo tanto, claramente aquí existe un imperativo ético de poder ofrecerles a los que quieran y puedan, un retorno a la presencialidad, tal cual como siempre ellos esperaron que fuera su formación. Después de un año y medio de pandemia era imposible quizás esperar otro resultado, pensemos que hay estudiantes que desde que ingresaron a su primer año de universidad, ni siquiera han podido conocer a sus compañeros o asistir un día a una clase en aula.

El recuperar las experiencias derivadas de la presencialidad se hacen tan necesarias como urgentes. Los procesos de socialización que trae aparejada la enseñanza son irreemplazables. Por ello, el desafío de retorno que nos plantea el Ministerio de Educación a las IES es de toda lógica y justicia que lo tomemos y sepamos responder a la altura de las exigencias. Asimismo, se debe empujar y con gran decisión todos los procesos que hasta ahora estaban “congelados”, tales como prácticas profesionales, titulaciones, experiencia en laboratorio, entre tantas otras. Cada día que pasa y cada experiencia que se pierde a lo largo de la vida de este grupo de estudiantes, la verdad es que nunca podrán recuperarlas, por lo que es un verdadero imperativo ético que cada una de las IES, de Arica a Punta Arenas, estemos a la altura del desafío y la vuelta a clases sea feliz y con todos los resguardos necesarios.

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