Este 28 de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemora el Día Mundial contra las Hepatitis virales, que tiene por objetivo impulsar iniciativas para reforzar actividades de prevención, detección, manejo, evaluación y control de la enfermedad.

“Desde el año 2011 el Ministerio de Salud cuenta con un Plan estratégico de Prevención y Control de las Hepatitis B y C, en el que se garantiza acceso al resultado del examen, vacunación, comunicación social, capacitaciones, manejo clínico del paciente, trabajo intersectorial y reforzamiento de la vigilancia epidemiológica. Recordar que, ambas enfermedades virales están incluidas en el Plan GES desde el año 2010, la que considera prestaciones de atención de especialista, así como terapias farmacológicas, garantizadas por ley”, señaló la Seremi (s) de Salud, Isabel Rojas.

Desde el año 2019, el principal mecanismo de control y prevención de la Hepatitis B es la vacunación a todos los lactantes de 2 meses, personal de salud, dializados, hemofílicos, personas con VIH, trabajadores sexuales, contactos epidemiológicos y víctimas de violencia sexual; además los medicamentos para combatir el virus se encuentran garantizadas por GES, siendo el desafío actual la implementación del tamizaje de la embarazada en el primer control prenatal.

En el caso de la Hepatitis C, Chile cuenta con antivirales de acción directa (AAD) contra el virus, cuya efectividad es mayor al 95%, con bajas reacciones adversas, administración oral y una duración de 12 semanas. Las terapias se encuentran garantizadas por ley a través del GES y el objetivo actual es encontrar a las personas infectadas, que desconocen su situación serológica, a través de un examen en la Atención Primaria de Salud, el que se encuentra garantizado por ley.

Hepatitis B y C

“La hepatitis B es una enfermedad viral inmunoprevenible, que puede transmitirse por vía parenteral, sexual, perinatal y horizontal, a través del contacto de las mucosas con fluidos corporales infectantes. En Chile, se presenta como una enfermedad de endemia baja, afectando al 0,15% de la población, de acuerdo a la última Encuesta Nacional de Salud.

A nivel nacional se presenta una tendencia de descenso desde 2013 al 2016, mostrando un valor de 6,1 casos por cada 100 mil habitantes”, declaró Andrea Gutiérrez, Encargada Regional de Epidemiología de la Seremi de Salud.

Los principales mecanismos de transmisión de la hepatitis B, son la vía sexual (sin protección), madre a hijo, y contacto con fluidos contaminados (tatuajes, usuarios de droga endovenosa).

La hepatitis C, en tanto, es una enfermedad de alto impacto social y económico, debido principalmente a sus complicaciones como la cirrosis hepática y el carcinoma hepatocelular, caracterizada por largos períodos asintomáticos, por lo que la mayoría de los individuos desarrolla la forma crónica de la enfermedad.   En Chile es considerada de baja endemicidad, y de acuerdo a la última Encuesta Nacional de Salud la prevalencia fue de 0,01%.

El principal mecanismo de transmisión de la hepatitis C, es por vía parental siendo uno de sus principales factores de riesgo la exposición a productos derivados de la sangre: el uso de drogas inyectables, la exposición a procedimientos médicos (inyecciones, diálisis y otros.) y en una proporción menor, las relaciones sexuales no protegidas y la trasmisión de madre a hijo.

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