Catalina Maluk Abusleme Directora Escuela de Economía y Negocios, UCEN.

Por Catalina Maluk

Directora Escuela Economía y Negocios UCEN

Mientras aumentaba la liquidez y disminuía la morosidad en Chile, producto de las ayudas fiscales y los sucesivos retiros de fondos de las AFP, había un grupo al que le ocurría todo lo contrario: los adultos mayores.

De ello da cuenta, precisamente, el último estudio sobre morosidad de Equifax con la Universidad San Sebastián: de las más de cuatro millones de personas atrasadas en el pago de sus deudas, 700 mil son adultos mayores, es decir, representan un preocupante 16%

No solo hubo un aumento en el segmento etario, sino que también se registró un incremento en el monto de lo que adeudan las personas mayores de 60 años lo que agudiza aún más el problema, por cuanto, están atrasadas en sus cuotas y, además, sobre endeudadas.

Ese es el crudo panorama ante una realidad que ya está diagnosticada hace mucho tiempo. El desamparo de la tercera edad es evidente, sus pensiones son bajas, la posibilidad de insertarse laboralmente es mínima, muchos deben recurrir al endeudamiento para sobrevivir y seguirán haciéndolo con mayor razón cuando acaben las ayudas estatales.

Con todo, el debate previsional deberá plantear políticas públicas serias y responsables con un grupo etario que seguirá creciendo en Chile. Si se piensa aumentar la edad de jubilación, entonces es importante que existan las condiciones para que los adultos mayores puedan seguir trabajando, así como también lo es empezar a pensar de verdad en políticas crediticias colaborativas entre el sector público y el privado para atender a un grupo tan importante, que se endeuda y con el cual… seguimos en deuda.

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