Me llamo Sabina, tengo 21 años y les escribo a las más de 2 mil niñas, niños y jóvenes que están excluidos de la educación, en Biobío. Nuestra realidad -la única vida que conocemos- es la de la disfuncionalidad familiar, el embarazo precoz, el bullying, la repitencia, el déficit atencional o el consumo de drogas. Todo eso nos ha alejado de los liceos y nos ha convertido en ‘casos complejos’ para nuestra territorio.

Yo también fui un ‘caso complejo’ cuando me echaron del colegio. Me llevaba pésimo con un profesor porque no entendía su materia. Entonces repetí octavo básico y terminé en un colegio súper complicado, mis compañeros eran otros ‘casos perdidos’ que se divertían tratando mal a los profesores… Hablamos de niñas y niños que vienen de la pobreza, del abandono y de un estigma social que es causa de todo lo anterior, como 17 años y conocimientos de tercero básico, por ejemplo.

En ese liceo comprendí que cuando un niño delinque a temprana edad es porque algo le pasó antes. La mayoría aún no ha llegado a los 15 años y ya están bajo el estigma de ser apuntados por los profesores, por sus pares, por los padres de sus pares. Así, ¿quién querría ir al colegio?

Por eso entré a la Escuela Nuevo Futuro de Fundación Súmate en Lota, que trabaja devolviéndoles su derecho a estudiar a jóvenes que habían abandona el sistema escolar, como yo. Me han ayudado mucho; este año termino tercero y cuarto medio. He conocido a chiquillas que también habían sido expulsadas del liceo: por quedar embarazadas, por bullying, malas notas, en el fondo, por tener problemas.

Por eso te escribo esta carta. Porque necesito que busques una oportunidad. Hay cuidar y educar a nuestros niños para que con el tiempo no reparemos a los adultos. Acércate a Súmate y sus escuelas… Y si te sale una lágrima porque alguien te excluye de nuevo, recuerda el manifiesto de Pedro Lemebel, que también vivió excluido. Explica perfecto lo que siento: “Aquí está mi cara / Hablo por mi diferencia / Defiendo lo que soy / Me apesta la injusticia / A usted le doy este mensaje / Y no es por mí / Hay tantos niños que van a nacer / Con una alita rota”.

Por Sabina Ninoska, 21 años.

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