En 2019 había 1.965 niños y niñas que abandonaron kínder, cifra que aumentó a 4.687 desertores en 2021, por esto al gobierno le urge la tramitación del proyecto de ley de Kínder obligatorio.

La pandemia afectó a todo el sistema escolar y uno de los principales factores de riesgo asociados a estos efectos es el abandono de los estudios por parte de miles de niños, niñas y jóvenes. En el último año 39.498 alumnos de 1° básico a 4° medio desertaron del sistema escolar, y se generó una situación aún más crítica en los más pequeños: este año se registró el mayor número de abandono en la educación parvularia en una década, pasando de 4.960 niños que abandonaron el sistema en 2012 a 8.647 que lo hicieron en 2021.

Las mismas cifras reflejan que desde 2019 la cantidad de estudiantes de prekínder que abandonaron el sistema se duplicó, pasando de 1.878 a 3.960 niños y niñas, realidad aún más preocupante en el nivel de kínder donde hubo un aumento de la deserción de un 130% entre 2019 y 2021 (pasando de 1.965 a 4.687 niños).

Si bien en 1° básico también aumentó la deserción en un 44%, en este nivel académico la tasa de incidencia se mantuvo relativamente estable, pasando de 0,9% a 1,3%.

“Lo que más llama la atención es la diferencia en las tasas de deserción entre nivel parvulario y 1° básico, lo que puede explicarse con que este último es obligatorio. Por lo mismo, estamos tramitando en el Congreso, hace ya dos años, un proyecto que hace que el nivel de kínder también tenga un carácter de obligatorio. Esta iniciativa puede ser una gran respuesta a los niveles de abandono en esta etapa formativa de los niños”, asegura el ministro de Educación, Raúl Figueroa.

El seremi de Educación, Felipe Vogel, indicó que “en la región del Biobío la tendencia se repite, en prekínder durante el año 2019 hubo 92 menores que abandonaron el sistema, llegando a 131 en 2021. En el nivel de kínder subió de 74 a 171 y en primero básico la cifra llegó a los 111 casos este año. Por todo esto es que resulta fundamental darle prioridad e importancia a la educación desde la más temprana edad. Es una situación preocupante, que es necesario revertir”.

El proyecto de ley de Kínder obligatorio busca aumentar de 12 a 13 años la escolaridad obligatoria, con el objetivo de que las familias comprendan que este nivel es fundamental para el desarrollo de los jóvenes del futuro, porque así podrán tener trayectorias educativas exitosas. Actualmente el proyecto de ley fue aprobado por unanimidad en su primer trámite, pero está entrampado en el Senado al realizar modificaciones, que en la práctica eliminarían la obligatoriedad. Ahora el proyecto está en comisión mixta y se espera que tras su aprobación vuelva a la comisión.

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