En este crítico contexto social, la escuela Nuevo Futuro de Lota o el Programa Socioeducativo de Fundación Súmate en Concepción, representan una alternativa para los jóvenes que están fuera de la escuela en Biobío. “Los profes me mandan WhatsApp con ejercicios, me traen guías a mi casa, me hacen clases por internet, todo para que no pierda el año escolar”, dice Nicolás Martínez (15) participante del programa socioeducativo de Súmate.

Por Matías Concha P.

Es relevante el dato que entregó el ministro de Educación hace unas semanas, pero pasó inadvertido en medio del incremento de muertes y contagios por coronavirus: casi 40 mil niños, niñas y jóvenes abandonaron el sistema escolar en 2020 a causa de la pandemia. Una realidad que es abordada por fundaciones como Belén Educa, cuyos profesores van casa por casa buscando a los alumnos que se están descolgando de las clases, para dárselas en un pupitre que instalan en una plaza cercana o en el pasaje donde viven. Fundación Súmate del Hogar de Cristo, por su parte, se empeña en mantener a los niños y jóvenes más vulnerables del país que ya habían abandonado la escuela ligados y motivados con ella mediante programas socioeducativos o establecimientos de reingreso, como el colegio Nuevo Futuro de Lota o el Programa Socioeducativo en Concepción.

Nicolás Martínez (15) es uno de los dos mil jóvenes que quedó fuera de la escuela a causa de la pandemia, en Biobío. Nos cuenta que hoy intenta retomar sus estudios por medio del Programa Socioeducativo en Concepción, que acoge a niños y jóvenes de comunas como Chiguayante, San Pedro de la Paz, Hualpén, Talcahuano, y Penco. “Todos los días, de lunes a viernes y de 9 a 12 y media de la mañana, estoy conectado en clases. Así de comprometidos están los profes, es que como voy a ser papá no puedo perder este año, por eso estoy recibiendo ayuda de Súmate, me mandan WhatsApp con ejercicios, me traen guías, todo para que no pierda el año escolar ahora que mi guagüita es prioridad”, revela.

El Programa Socioeducativo es una oportunidad concreta para jóvenes que están fuera de la escuela. Les entrega una variada oferta online de talleres socioemocionales, artísticos, culturales y acción social; todo esto con el fin de que alumnos puedan reconocer sus talentos. La idea es reforzar sus intereses para que no vuelva a dejar el colegio. “Antes yo pensaba que no servía para nada, pero los tíos te ayudaron a cambiar eso, ahora entiendo porque la gente me apuntaba en la calle, estaba en otra”, concluye Nicolás.

UN NUEVO FUTURO

Otra alternativa educacional en tiempos de pandemia es el colegio Nuevo Futuro, donde le sacan ventaja a la emergencia sanitaria dando ejemplo de resiliencia. Ubicado en Lota, una comuna de alta vulnerabilidad, pese a todas las dificultades, desarrolla clases online con éxito. Aunque han tenido que sortear diversos obstáculos, Margot Gutiérrez, la jefa de la Unidad Técnica Pedagógica (UTP), explica: “La mayoría de nuestros niños no tienen internet, sólo acceso a redes sociales. Entonces la directora re destinó parte del presupuesto de locomoción a comprar minutos para sus celulares. Como nosotros no les estábamos dando locomoción, les compramos tiempo en internet a nuestros alumnos”.

En este crítico contexto social, los docentes de la escuela Súmate en Biobío destacan por su vocación. Precisamente, Rolando Chaparro, profesor del colegio Nuevo Futuro, cuenta cómo apoyan a los jóvenes que no tienen computador, tablet y/o acceso a internet. “Empezamos con clases por WhatsApp. También les llevamos guías a sus casas o los llamamos para saber cómo están o qué apoyo necesitan… No es lo ideal, pero nos ha funcionado, lo importante es que la gente sepa que aún quedan cupos para los niños que quieran volver a estudiar”.

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