La Municipalidad local está saliendo al rescate de los pequeños viñateros dirigiéndolos hacia la producción de vino. La contratación de un enólogo y la implementación de un laboratorio; son parte de la ayuda que el ayuntamiento está entregando a los viticultores.

Una compleja situación están viviendo los pequeños viñateros de Quillón, a raíz del bajo precio en el que se está cotizando la uva, que por estos días se encuentra en 130 pesos por kilo.

Y si bien es cierto la problemática de la venta del fruto se viene dando desde hace algunos años, a ésta se han sumado los efectos de la pandemia, tanto en la salud como la economía.

“Este año ha sido más complicado por el Covid y por los bajos precios que tiene la uva. A nosotros nos sale caro mantener la parra, cerca de los 200 pesos o un poco más, lo que significa que con los precios que nos imponen no alcanzamos a sacar el costo de la producción. Esto también ha hecho que nos demoremos más en vendimiar porque nos falta la mano de obra”, contó el viñatero Ariel Poblete.

Sin duda, la falta de vendimiadores ha sido un factor durante la presente temporada, ya que no se ve la misma cantidad de personas ofreciéndose para realizar las labores de cosecha. El temor a contagiarse de Covid-19 o a las mismas fiscalizaciones de las autoridades, por no contar con los permisos para salir a trabajar, han obligado a muchos temporeros y temporeras, que trabajan de manera informal, a quedarse en sus casas, siendo sólo unos pocos los que están saliendo a tomar la uva.

Para los pequeños productores viñateros la situación se está haciendo casi insostenible y para abaratar costos muchos están cosechando ellos mismos las vides. De esta forma, dicen, evitan pagar los más de 700 pesos por cajón de uva que están pidiendo los temporeros y que para algunos significaría, incluso, perder la mitad de sus ganancias.

EL VINO COMO SALVAVIDAS

“Toda la gente que está trabajando sólo para la producción de uva, está trabajando a pérdida”, señaló José Fernando Valenzuela, dueño de la viña Don Feña, quien ha visto en la vinificación la única salida a la crisis que atraviesa la producción viñatera.

Él junto a otros vitivinicultores de la zona estaban dando sus primeros pasos en el agroturismo para incrementar sus ganancias. No obstante, la pandemia les pasó la cuenta y los obligó a continuar con la cosecha de uva la elaboración de vinos, espumantes y otros licores derivados de la vid. “Yo veo que el viñatero se está muriendo. Ya aquí hay mucha gente que ha vendido para parcelas sus viñas y creo que este año hay varios más que van a hacer lo mismo. La gente está cansada con los malos precios y no hay a quién reclamarle, porque los precios los ponen las grandes viñas”, aseguró el vitivinicultor.

La producción de vino y otros derivados de la uva parece ser una buena salida para los viñateros quilloninos. Cada año se van sumando más y más interesados en vinificar sus cosechas, ya sea a través de la Cooperativa Vitivinícola de Cerro Negro (Coovicen) o por iniciativa propia.

Por lo mismo, la Municipalidad de Quillón está trabajando en potenciar la elaboración de vinos a través de la contratación de asistencia técnica para los viticultores y la implementación de un laboratorio para mejorar el proceso de vinificación.

“El desafío que tenemos como comuna, dado que el problema de los bajos precios de la uva se arrastra desde hace varios años, es ver cómo innovamos y desarrollamos valor en la uva. Por lo mismo, como municipio estamos promoviendo el desarrollo de la producción cooperativa, la producción de vino, de tal manera que tengamos alternativas a la venta de fruta en fresco. Para ello se contrató a un enólogo y además vamos a fortalecer la producción de vinos a través de una actividad que queremos hacer este año y que buscará los mejores vinos de la zona para aumentar su promoción”, indicó Osvaldo Alcayaga, jefe de la Oficina de Desarrollo Económico Local (Odel) de la Municipalidad.

Quillón es la segunda comuna del Valle del Itata con mayor cantidad de hectáreas dedicadas al cultivo de la vid, después de Coelemu. No obstante, es la primera en producción del fruto, con cerca de 14 millones de kilos cosechados, aproximadamente, por temporada.

Las principales variedades de uva plantadas en suelo quillonino son la Chasselas o Corinto, País y la Moscatel. De hecho, esta última está presente en todo el Valle del Itata, representando el 60 por ciento de la producción a nivel nacional.

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