El rescate el recurso hídrico como orgullo y patrimonio cultural propio de la zona, es uno de los temas establecidos en la hoja de ruta de la entidad para este 2021.

Desde 1992, cada 22 de marzo se celebra el Día Internacional del Agua. En ese contexto nace el primer Consejo Ciudadano de Agua en Los Ángeles, con el objetivo de aportar al cumplimiento del sexto Objetivo de Desarrollo Sustentable (ODS) de las Naciones Unidas: Agua y Saneamiento para todos antes del 2030.

Un tema de primera importancia en una provincia que nació bajo la denominación de “Isla de la Laja” por su ubicación estratégica entre los caudales del río Laja y del Biobío, y que, sin embargo, aún requiere camiones aljibe para repartir agua potable a más de 12.700 personas según las cifras entregadas por el gobierno.

La iniciativa surge de la empresa ESSBIO, quien invita a actores de la academia (INACAP y Santo Tomás Los Ángeles), sociedad civil (Unión de Juntas de Vecinos Urbana y Cuerpo de Bomberos), sindicato (ESSBIO) y empresa, a constituir este consejo ciudadano para generar las instancias y propuestas necesarias.

“Me parece que el recoger la más amplia diversidad de opiniones con relación al agua es fundamental para la gobernanza de los territorios. Es por esto que la creación del consejo ciudadano del agua es muy importante en tanto pueda, efectivamente, representar la visión de los distintos sectores. La academia, la sociedad civil y los sectores productivos deben converger hacia una mirada común respecto de la gestión del agua”, destaca Juan Vallejos, gerente de la Asociación de canalistas Biobío Negrete y actual presidente de la Junta de Vigilancia del río Biobío.

HOJA DE RUTA

El grupo ha puesto varios temas sobre la mesa durante sus primeros encuentros, sin embargo, la importancia de valorizar el agua como patrimonio cultural de la provincia ha sido uno de los que genera mayor interés.

“Levantar la importancia del patrimonio hídrico que históricamente ha marcado nuestra provincia nos parece esencial. Recuperar nuestra historia y hacerla parte del orgullo local es uno de los objetivos iniciales de nuestro consejo”,  explica la actual presidenta del Consejo y Directora de Extensión y Comunicaciones de Santo Tomás Los Ángeles, Ángela Vergara U., quien luego concluye “queremos promover instancias que permitan redescubrir y valorar la presencia de ríos y lagunas que otorgan un sello distintivo a la comuna”,

Por otro lado, también han sido destacados temas como la necesidad de apoyar a los administradores del Agua Potable Rural (APR) en la zona, lo cual coincide con las prioridades del gobierno regional para la provincia.

El cuidado del río Quilque y la posibilidad de extender las áreas verdes dedicadas a la recreación es otro de los temas que ronda a la mesa de diálogo ciudadana. Así como también las crecidas y bajadas del Biobío y del Laja que preocupan a las autoridades comunales.

“La necesidad de reestablecer el equilibrio de nuestros recursos hídricos en el marco del actual crecimiento de la población, las demandas de la agricultura y los efectos del cambio climático es evidente”, enfatiza la presidenta recordando los postulados de la ONU.

EL ORIGEN

En septiembre de 2015 la ONU dio un paso más y 193 de sus estados miembros firmaron la Agenda 2030. En ella se comprometen a generar alianzas entre el sector público, la ciudadanía y los privados para alcanzar 17 ambiciosos objetivos de desarrollo sostenible (ODS).

En Chile, se creó el “Consejo Nacional para la implementación de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”, presidido por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Dos años después, la empresa sanitaria ESSBIO decide apoyar la iniciativa, concentrándose en el ODS N° 6, y como resultado comienza a convocar a instituciones de la sociedad civil, academia y la empresa.

Los Consejos Ciudadanos del Agua están actualmente operativos en las regiones de O´Higgins, Maule, Ñuble y Biobío. Cada uno de ellos tiene la capacidad para articular respuestas locales a brechas que existen en torno al acceso al agua limpia y saneamiento, protección de ecosistemas, reutilización y uso eficiente de los recursos hídricos, educación y gestión integrada de recursos.

El objetivo de este trabajo paralelo y colaborativo en las cuatro regiones del país permite el intercambio de buenas prácticas y actuar en redes, entendido como la única forma de enfrentar un problema sistémico como será el déficit hídrico que nuestras regiones y sociedades deberán enfrentar en los próximos años.

Según los estudios internacionales que maneja la ONU, para 2040, se proyecta que la demanda mundial de energía aumente en más del 25% y que la de agua se incremente más del 50%.

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