Manuel Chong Académico Ingeniería Comercial UST Los Ángeles,

Por Mg. MANUEL CHONG FUENTES, profesor de Economía en la Carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad Santo Tomás Los Ángeles.

El primer lunes de marzo conocimos que el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) cayó en 3,1 por ciento en el mes de enero, a comparación del Imacec de enero del 2020. Esta baja sorprendió a entendidos y conocedores incipientes en la materia, quienes apostaban por una menor caída, dejando en evidencia, la fluctuación del indicador, que se encuentra sujeto variables diversas y por consiguiente riesgos asociados, tal es el caso de variables de salud, sociales y económicas.

El aumento de las restricciones a la circulación y comercio, que fueron sujetas en el mes de enero por el estado chileno, siendo igual período la peor parte de la segunda ola de coronavirus, algo que, sin lugar a duda, desencadenó una evidente caída en la economía nacional. Aún con el dinamismo del comercio, representado por el aumento en las ventas minoristas a consecuencia de una nueva ronda de retiros de los fondos de pensiones, sectores como, producción industrial, de construcción, servicio y minero, cayeron durante el mismo período.

El debate responde a la visión crítica de sectores políticos y sociales ante la respuesta del Estado Chileno y las medidas de recuperación económica, que según los datos que arroja Imacec, no serían alentadores, no obstante, una visión positiva, está presente en analistas nacionales e instituciones internacionales, quienes proyectan una recuperación significativa de la economía chilena para el año 2021, iniciando dicha activación desde marzo. La cuestión por considerar es que el Imacec tiene un efecto ambiguo, dado que el mismo indicador hace una comparativa con igual mes, del año anterior, pero algo que no es posible de olvidar, es que, la presencia de la pandemia para el escenario chileno comenzó a hacer sus estragos durante ese mes, en consecuencia, la duda radica en que si este indicador da cuenta real de la situación país.

Existen tres factores que permitirán acelerar el crecimiento económico para este año, siendo en primero lugar el proceso de vacunación, el cual permitirá aperturas paulatinas en los diferentes sectores productivos, en segundo lugar, la correlación de los mercados internacionales como la expansión económica de los socios comerciales hacia China y Estados Unidos, como también el aumento en los precios del cobre, como tercer y último factor, está dado por el impulso de las políticas públicas, tal es el caso, de las transferencias directas a las familias.

El estado debe ser prudente con estas buenas expectativas económicas, dado que en el horizonte existen riesgos que pueden mermar este desarrollo. Por un lado, tenemos los diferentes procesos eleccionarios para este año, los cuales pueden llegar a desencadenar un sobre consumo de los recursos fiscales.  Por otro lado, se estima un escenario inflacionario internacional que repercutiría en un alza de las tasas de interés, deteriorando la situación macroeconómica. Y finalmente, reactivaciones de problemas de orden social que revierta la apertura gradual de las actividades productivas.  Estos factores deben ser discutidos, analizados y planificados cautelosamente por las autoridades económicas para mantener un buen rendimiento de la economía chilena.

Una recuperación eficiente de la economía debe estar acompañada con el fortalecimiento en el empleo, el proteccionismo hacia las pymes y anticipando las condiciones macroeconómicas que repercuten en la riqueza de las naciones.

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