Álvaro Godoy Ortiz Estudiante de Pedagogía Universidad de Concepción.

Por Álvaro Godoy Ortiz

Tras la histórica jornada electoral en donde el 50% del padrón (7.5 millones) se manifestó pese a la pandemia por coronavirus en pro de una Nueva Constitución para Chile, así la opción “Apruebo” se impuso con el 78% de los escrutinios en contraste a su par del “Rechazo” quien obtuvo el 21% de los sufragios. Sin embargo, tras aprobarse la idea de elaborar una nueva carta fundamental para nuestro país mediante una convención constitucional integrada en un 100% por ciudadanos electos, nos surgen muchas dudas acerca de ¿Cuáles son los pasos a seguir? ¿Qué desafíos nos quedan? ¿Cuánto tiempo durará? ¿Qué pasará? Y es en esta línea es la que buscamos descifrar.

Con una amplísima participación democrática se dio el puntapié inicial a un Proceso Constituyente consensuado por una supramayoría de los chilenos; no obstante, esto no termina aquí puesto que resulta clave iniciar un análisis de lo que es la Ley 21.200 de Reforma Constitucional, emanado justamente del Acuerdo por la Paz, por lo que dicho cuerpo legal establece que este fue el primer paso de algo así como en lenguaje cotidiano la idea de elaborar una torta. Pero, ¿Qué viene después? Y es aquí donde todo se vuelve interesante.

Ahora bien, no tendremos sino hasta el 11 de abril del año que viene la compra de los ingredientes y la elección de los Chefs, es decir, que nos queda la discusión del contenido o sea es el qué es lo que colocaremos dentro de la Nueva Carta que sin duda definirá todo, las garantías o derechos que queremos, las instituciones que haremos, las distintas ideas que vislumbramos, las voces que plasmamos siendo sin duda alguna un debate interesante, puesto que ya no es algo superficial como el “Apruebo” o “Rechazo” sino que nos conduce al modelo de país con todo lo que implica desde el punto de vista dogmático y orgánico.

Sin duda, viéndolo desde el punto de vista de los contenidos debemos ser conscientes de que en la próxima elección a los que no solo iremos a las urnas a elegir a las autoridades locales, sino que seremos capaces de elegir a esos Chefs que harán esta nueva torta, más conocidos como “Constituyentes”, en donde por mandato de la gente deberán ceñirse a una pelea de gallos con sus contendores para reconocer aptitudes para conformar parte de la Convención Constitucional.

Aunque no faltaron los inescrupulosos e insignes figuras del mundo político que celebraban desde los paneles de televisión un triunfo que no es de ellos sino de la gente, del pueblo. Es en esa línea en donde debemos ser cuidadosos, y saber leer entre líneas, que no solo debemos escoger entre las salvajes campañas políticas que emprenden del trinomio partidista, sino que dar posibilidad a todos aquellos invisibilizados, efectivamente darle la oportunidad a gente común, “gente con calle” como se dice coloquialmente. Debemos darles la posibilidad a todos de ser parte de esto, por eso los independientes serán claves para conformar un órgano verdaderamente representativo que lleve a las organizaciones sociales, estudiantiles, sanitarias, educativas, culturales, indígenas, diversidades, comerciantes, ambientalistas, inmigrantes, juntas vecinales, a todos quienes no son parte del oxidado sistema pluripartidista que mucho tienen que decir aquí.

Ahora bien, queda un proceso relevante que es que todos aquellos insignes constituyentes deberán preparar aquella torta en donde deberán recoger cada una de las demandas de su gente, la del pueblo que se movilizó, para construir un proyecto país que gracias a las ideas que conjuntamente trabajarán con una denominada “Comisión Técnica” que a opinión personal deben ser reconocidos abogados constitucionalistas de nuestras universidades. ¿Pero cuánto tiempo tardarán en hacer la torta? Según señala la ley tienen un tiempo de 9 meses para fabricar dicho texto con una prórroga de tres meses, o sea un año para presentar el manjar ante el pueblo para que lo observe, analice, decida sobre este.

Pero… ¿Y las reglas? Aquellos 155 miembros deberán ceñirse bajo determinadas restricciones que serán fundamentales para su funcionamiento. Así los convencionales sesionarán para la construcción de la carta según el lugar donde le indique, el Presidente de la República, no podrá interferir en ningún poder público ni transgredir sus normas o atribuciones, se verá ampliamente limitada por la soberanía nacional, deberá respetar el quórum mayoritario de ⅔ de 66% del pleno lo que quiere decir 102 personas, tendrá la posibilidad de actuar sobre una hoja en blanco que, obligadamente, deberá respetar los Tratados Internacionales firmados y vigentes en Chile (Derechos Humanos, Comercio, etc.), el carácter de República democrática, las sentencias judiciales firmes y ejecutadas. Por lo que es relevante las normativas establecidas en los artículos 133, 134 y 135 de la actual Constitución.

Ahora bien, el pueblo deberá decidir si texto final queda o se va, o sea, si nos comemos la nueva o actual torta mediante el llamado “Plebiscito de Salida o Ratificatorio” en donde decidiremos de manera informada si nos quedamos con la Constitución de 1980 o la Constitución de 2022, pero eso quedará a criterio de cada ciudadano en el día y fecha que indiquen nuestras autoridades al mando de acuerdo a la Ley Madre.

Son muchos los desafíos que afrontará nuestra democracia. 17 elecciones en donde el país deberá decidir ya no por Izquierdas o Derechas sino por lo que es realmente importante como las necesidades de la gente, las demandas sociales, para que, en el Congreso, Gobierno, Justicia y otros se escuchen fuerte. Por ello, ya no basta con seguir manifestándose en las calles sino se refleja la voluntad popular a través del voto ante ello ninguno debe soltarse porque aquí tanto los del “Apruebo”, “Rechazo”, gente común y experta deben ser parte de un país en donde reine la unidad, tolerancia, respeto, participación y, por sobre todas las cosas, el amor por nuestro Chile.

#YoVotoPorChile #PoderCiudadano #Respetemonos #VivaLaDemocracia

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