Fernando Chandía Troncoso Director de Bionoticias.cl y Radio Violeta.cl.

Por Fernando Chandía Troncoso

Director de Bionoticias.cl y Radio Violeta.cl

Hoy me siento exactamente igual que el 5 de octubre de1988 en la mañana cuando se iba a votar por él Si o por No.  Con la incertidumbre de no saber qué iba a pasar, pero con la firme convicción de mi decisión.

Hoy es un día igual, que marcará el futuro de nuestro porvenir. En aquella oportunidad ganó el No donde se pudo construir una nueva democracia.  Quedamos tan embriagados de aquel triunfo, que tuvieron que pasar más de 30 años para darnos cuenta que aquella tan anhelada alegría nunca llegó, o llego sola para unos pocos.  Hay que reconocer que Chile creció en infraestructura, tanto así, que fuimos (porque así nos creíamos) los jaguares de América.

Si bien es cierto, nuestra economía creció, pero para algunos pocos, mientras nosotros seguíamos trabajando teniendo que tener dos empleos para poder costear nuestra vivienda, alimentos, educación y salud, precisamente en el mismo orden. Mientras nos endeudábamos en los bancos y pudimos pagar, nos sentimos de clase media hasta que comenzaron las cobranzas y embargos y nos sentimos pobres, sin valor, pasados a llevar, indefensos sin que nadie pudiera hacer nada por nosotros, indefensos.  Esto le paso a millones de chilenos, juntando rabia, impotencia, viendo como grandes empresarios les condonaban millonarias deudas, mientras nosotros nos endeudábamos más y más para pagar viejas deudas.

Nuestra vida la aprendimos a vivir así, escondiéndonos de nuestros acreedores gracias a un sistema que nos daba muchas facilidades para comprar y muy pocas posibilidades para pagar, más aun, necesitando lo que comprábamos, sin tener la posibilidad de poder sostener nuestro sistema de crédito y que muchos estudios hacían mención que cada cierto tiempo el chileno estaba más endeudado, sin ofrecer mejoras asalariares.  Quienes tenían que decidir el tema, solo miraban y mantenía una actitud de encoger los hombros como que no era de su incumbencia.

Todo lo relatado anteriormente, y me quedo corto, sin contar lo que pasa en salud, educación, pensiones y otros temas que se fueron dando a medida que pasaba el tiempo, fue cultivando un malestar que nosotros no fuimos capaces de exigir que se arreglara.  Fueron nuestros hijos y nietos que se dieron cuenta del abuso que, a pesar de ser profesionales, ellos, tenían los mismos problemas de sus padres.

Es por eso que hago esta reflexión, no quiero ser engañado, que, por votar ahora por una nueva constitución, esa nueva constitución me vaya a dar la espalda como me la dio la nueva democracia. Sé que han cambiado los tiempos, que hemos aprendidos pero que en conjunto no hemos aprendido nada, porque seguimos elijando a los mismos, alcaldes, concejales, diputados, senadores, y hasta los mismos presidentes en las ultimas elecciones.  Necesitamos hacer una nueva Constitución donde estén los de arriba, los de 1abajo los del lado, los del otro lado, los del sur, los del norte, los del mar, los de la cordillera, los de la ciudad, los del campo, donde todos tengamos algo que decir, exigir y proponer, comprometerse porque no se trata de solo pedir, sino también de entregar, de ser una mejor persona, para tener una mejor ciudad, pertenecer a una región que sea nuestra y de ser de un país que sea digno para sus habitantes. Con las desigualdades naturales, donde el mérito sea realmente mérito y no pituto, si bien, esto no estará en la constitución, pero debe estar en nuestro actuar diario, eso es empezar a ser mejor persona.

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