Roger Sepúlveda Carrasco Rector Universidad Santo Tomás Región del Biobío

Por Roger Sepúlveda Carrasco

Rector Universidad Santo Tomás

Región del Biobío

Este domingo los chilenos enfrentamos a una votación inédita que abrirá el debate en torno a un camino para generar cambios constitucionales mediante las opciones de apruebo o rechazo y, como en cada ocasión, participaré ejerciendo mi sufragio con la responsabilidad que me corresponde como integrante de una sociedad democrática. Aunque será muy distinta a las anteriores, en lo personal, porque por prevención de riesgos sanitarios no iré acompañado de mis hijos, costumbre que he adoptado para traspasarles algo de cultura cívica, la cual heredé también de mis padres, pero fundamentalmente debido a que será un evento cruzado por dos situaciones excepcionales.

La primera tiene que ver con la pandemia de Covid 19 y lo complejo que será para muchos acudir a los lugares de votación manteniendo con estricto rigor todas las recomendaciones sanitarias para evitar que esta votación se traduzca en un nuevo brote de esta cruel enfermedad que conlleva sufrimiento, dolor y muerte. Desde este escenario es muy probable que esta visita a las urnas nos produzca algo de angustia y miedo por exponernos a un eventual contagio.

En segundo término, por la cercanía con la conmemoración de los hechos sucedidos desde hace algo más de un año, desde el 18 de octubre de 2019 para ser más precisos, que inyectará una dosis de incertidumbre respecto de las garantías de que estas votaciones se desarrollen en un ambiente de orden público que no impidan este importante proceso, que por lo demás, precisamente, tiene su génesis en una respuesta a las demandas sociales, pero también en una real necesidad de recuperar la paz social extraviada en medio de desórdenes, saqueos, destrucción de la propiedad (tanto pública como privada) y caos. Hechos que hemos visto reestrenarse desde el fin de semana pasado y que esperamos se contengan para el domingo pues sería terrible que este plebiscito corra la misma suerte que la PSU del año pasado.

Un país que requiere transformaciones que no estén predestinadas al fracaso, debe respaldarlas con sólidas mayorías votantes y no con masivas abstenciones que las deslegitimizan. Por eso es muy importante que, si usted no tiene problemas de salud o no pertenece algún grupo de riesgo, tome todas las precauciones de cuidado personal y vaya a ejercer su derecho – y deber – marcando alguna de las preferencias en juego, que representen la mejor versión del Chile que quiere para sus hijos. La democracia en sus fundamentos es precisamente el ejercicio de las mayorías, por lo tanto, la no concurrencia a votar podría constituirse como un atentado en contra la democracia y la soberanía de la nación. Seamos responsables en la mayor amplitud de los sentidos.

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