En el marco de la reciente conmemoración del día internacional de la Atención Primaria en Salud (APS), la enfermera a cargo de Epidemiología del Departamento de Salud Municipal de Santa Bárbara y miembro del Colegio de Enfermeras de Chile, Bárbara Sánchez Arriagada, relató lo que significa trabajar en un Centro Comunitario de Salud Familiar que atiende a una población 100% rural.

A sus 25 años, expresó que ha sido una experiencia innovadora y de crecimiento como profesional de la salud; “nosotros trabajábamos con sistemas de agenda, por concurrencia y ejecución de visitas domiciliarias, siendo la vía telefónica la menos utilizada, lo cual ha cambiado en este tiempo, donde las prestaciones del equipo multidisciplinario están orientadas en un Modelo de Atención Integral de Salud Familiar y Comunitario, con un rol preventivo y de promoción de la salud que abarca la totalidad del ciclo vital”.

Asimismo, detalló que –como APS- no pueden detenerse ni enfocarse sólo en la pandemia que afecta al país; es por ello que “existe un equipo multidisciplinario que está incorporando diversas estrategias para mantener las actividades que se realizan diariamente en la comunidad, con el fin de velar por la continuidad del cuidado y prevenir la aparición y/o complicaciones de enfermedades, lo cual es una acción que es digna de admirar”, agregó la joven.

Al respecto, explicó que debieron adecuarse a esta nueva realidad y adaptar ciertas medidas de cuidado a las exigidas por el Ministerio de Salud en cuanto a protocolos de atención y proceder en casos de usuarios sospechosos y confirmados con el virus.

En este sentido, relató que están atendiendo según la realidad de la población, mediante un triage previo, abarcando el seguimiento telefónico y la modalidad de atenciones presenciales en los establecimientos de salud o mediante visitas domiciliarias; en esta última, se incorpora la entrega de medicamentos y alimentación complementaria, todo eso según el plan de desconfinamiento. El objetivo es velar por el resguardo de quienes se atienden en el CECOSF donde trabaja, con la finalidad de no exponerlos de forma innecesaria. “En cuanto a las atenciones por coronavirus, éstas se abocan plenamente a llamados telefónicos y visitas domiciliaras para tomas de muestras PCR y evaluación de estados de salud cuando corresponda”, puntualizó Sánchez.

Hasta antes de la llegada del Coronavirus, Bárbara estaba a cargo de cumplir con aquellas actividades contempladas en diversos programas que involucra desde lactantes hasta personas mayores en dicho reciento de salud. Sin embargo, a raíz de la crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19 en Chile, debieron realizar ciertos cambios en Enfermería y cada enfermera “ahora está cumpliendo una labor diferente porque estamos viviendo una pandemia, entendiendo que no podemos dejar de lado todo el ciclo vital individual y familiar de nuestros usuarios”.

Por lo mismo, se adaptó un centro en el Departamento de Salud ya que las llamadas telefónicas se realizaban en las mismas instalaciones del CECOSF, con el fin de poder velar por las diversas funciones de Epidemiología que se incorporaron de forma paulatina, tales como el seguimiento telefónico diario de los casos positivos, seguimiento telefónico de los contactos estrechos y la estrategia Testeo, Trazabilidad y Aislamiento, la cual es un área clave para el control de la pandemia.

La tarea no ha sido fácil. Esto, porque una de las mayores dificultades que han debido afrontar es que –al trabajar en el sector rural de la comuna- existe una muy mala cobertura telefónica que hace más complejo monitorear la sintomatología de los usuarios que se encuentran cumpliendo cuarentena o aislamiento, dificultando las derivaciones pertinentes en caso de signos o síntomas de alarma. Así también, el cumplimiento y rendimiento de la realización de PCR se ve afectada por las largas distancias entre un usuario y otro, y por la calidad de los caminos en la temporada de invierno.

“Al no tener señal, a veces se nos complica conocer el estado de salud de nuestros usuarios y su realidad, e implica gestionar visitas domiciliarias. Al generar estas visitas domiciliarias, sabemos que son sectores lejanos, debiendo destinar tiempo y recursos humanos extras”, expresó Bárbara.

Asimismo, sostuvo que –producto del número de casos que registraba la comuna- comenzó trabajando sola con pacientes con Covid; sin embargo, a medida que pasaron los meses y los casos aumentaron en el sector rural, se fue sumando un equipo multidisciplinario que involucra no sólo a enfermeras, sino que también a Kinesiólogos, Médicos, Nutricionistas y Odontólogos. El escenario actual también generó que debieran adaptar sus funciones a consecuencia de la pandemia y adaptarse a las nuevas tareas que surgieron a raíz de ella.

Uno de los desafíos más complejos que ha debido afrontar durante los últimos meses, es poder continuar con el compromiso con sus usuarios. Ello, sumado a todo lo que trajo consigo la llegada del Coronavirus, ha generado cansancio tanto físico como mental en quienes trabajan en el sistema de salud, ya que “muchas veces debemos dejar algunas cosas de lado porque trabajamos sin parar, incluyendo feriados y fines de semana. A veces, no tenemos un horario fijo y debemos continuar con nuestras labores en casa, afectando nuestra vida cotidiana”, expresó la joven enfermera.

Sin embargo, brindarle una mejor calidad de vida a sus pacientes es lo que la ha motivado, junto a sus compañeros de trabajo, a dar lo mejor de sí a pesar de los cambios que trajo consigo esta crisis sanitaria a su vida.

En comparación al sector urbano, “a nivel de salud rural hemos tenido una mayor tasa de incidencia de contagios. Esto se debe a que contamos con familias con un gran número de integrantes; con familias analfabetas; con familias que no cuentan con el saneamiento básico, como agua potable o baños dentro del hogar, si no que hay presencia de pozos negros, viviendas construidas con material ligero, piezas compartidas, lo que genera hacinamiendo en los hogares y que las medidas preventivas no sean efectivas. De igual forma, se observa que los mayores contagios se registran en las familias más vulnerables que, en Santa Bárbara, no cuentan con trabajo y las fuentes laborales son externas, por lo que la mayoría de los casos han sido importados”, relató Sánchez.

En este sentido, detalló que –como equipo- su trabajo está completamente enfocado en acompañar a estas familias durante su periodo de aislamiento y cuarentena, ya que las necesidades a nivel rural son variadas, tanto en materia económica como social. Por lo mismo, no solo velan por el estado de salud del usuario sino que, además, derivan casos a los trabajdores sociales y se contactan con el municipio para gestionar entrega de canastas familiares y apoyarlas en este proceso.

“Velamos por la salud de nuestros usuarios de forma integral. Tanto así, que contamos con equipos de psicólogos porque sabemos que es una enfermedad que no sólo abarca la salud física sino que también la salud mental, ayudando de esta forma a facilitar una reincoporación social que se ve afectada por el estigma asociado al covid-19”, expresó Bárbara.

Cada paciente que se recupera del coronavirus, se traduce en un sentimiento de alegría para Bárbara y su equipo de trabajo. Asimismo, expresó que han recibido muchas felicitaciones por parte de la comunidad donde trabajan; “eso significa que estamos haciendo un trabajo óptimo y nuestro mayor objetivo no es sólo enfocarnos en la recuperación de la enfermedad, sino que en todo lo que es el contexto familiar porque entendemos que la enfermedad no sólo afecta de manera individual, sino que también a una familia”, relató Bárbara.

En un comienzo, como profesionales, sintieron un poco de miedo ya que el Covid era una enfermedad que no se conocía, que se está estudiando y que aún requiere de evidencia científica. Al respecto, sostuvo que este nuevo escenario le produjo una carga emocional bastante grande en materia personal, al pensar que podía ser portadora del virus y contagiar a su familia.

A un poco más de 5 meses desde la llegada del virus a Chile, continúan mirándolo con respeto pero que el seguimiento telefónico que realizan a diario les ayuda a tener un poco más de calma ya que conocen los síntomas y cómo actuar frente a los signos de alarma.

Si bien las labores dentro del CECOSF donde Bárbara trabaja apuntaban a cumplir múltiples roles, lo que más rescata actualmente es la capacidad de adaptación en medio de una situación compleja.

Al respecto, agregó que destaca la “capacidad que tuvimos como profesionales de la salud de adaptarnos, debido a que ninguno de nosotros sabía los roles que teníamos que implementar ni las actividades que debíamos realizar. Ha sido un proceso muy bonito, donde –más allá de saber las funciones que tenemos que cumplir- hemos podido adaptarnos a lo nuevo, además de ver el compañerismo que hemos tenido como equipo y el trabajo que hemos hecho tanto a nivel de CECOSF como con las postas rurales en tiempos de Covid”.

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