Luis Cuevas, jefa de operación social del Hogar de Cristo.

Por Luis Cuevas, Jefe de Operación Social de Biobío.

Cuando el hambre arrecia, la pandemia pasa a segundo plano. Así lo atestigua Steffi Pérez (21) quien llegó a Chile desde Maracaibo, Venezuela, luego de cruzar por tierra, Colombia, Ecuador y Perú, en compañía de su hijo Liam, de 2 años y 9 meses. “Me vine con Liam escapando de la pobreza, pero pareciera que el hambre nos persigue. Tengo miedo, pero si no salgo a trabajar no tenemos qué comer”.

Hoy los más excluidos enfrentan una pregunta horrible: ¿Muerte por coronavirus o por hambre? Todo esto en una región con más de 60 mil habitantes (Casen 2017) que sufren escasez alimentaria, una de las formas más crudas de la extrema pobreza. Entre ellos hay desempleados, migrantes, personas que viven en la calle y, por supuesto, niños. Cientos de ellos. La mayoría viven hacinados, sin calefacción, en condiciones extremadamente precarias, lo que produce que estos niños estén mucho más expuestos a las enfermedades, los contagios, el hambre.

En el Biobío, cerca de 60 mil niños preescolares viven en situación de pobreza y Liam, el hijo de Steffi es parte de esa cifra. En la zona, el Hogar de Cristo solo tiene capacidad para acoger a 300 menores en seis jardines y salas cuna. ¿Qué pasará con el resto? Tomando en cuenta que en localidades como Curanilahue, Lota, Hualpén y Concepción, las familias ya se han visto obligadas a recurrir a las ollas comunes, tan propias de los años ochenta, para alimentar a sus hijos.

Un dato invisible es que en Chile más de mil niños menores de 10 años están contagiados por Covid-19. Nuestras educadoras conocen esta realidad y están angustiadas. Aseguran que la reflexión de las familias más vulnerables en medio de la pandemia es esta “con el virus, hay probabilidades de que me contagie o que no me contagie. Pero es diferente el hambre, que sé que me va a agarrar sí o sí”. Entonces, entre ver a sus hijos morir de hambre o salir a buscar monedas y probablemente morir contagiado, es muy posible que los más excluidos terminen eligiendo lo segundo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here