La carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Santo Tomás Los Ángeles, en conmemoración del aniversario N° 81 del Día del Nutricionista llevó a cabo una conferencia digital, abierta al público, en torno al rol de la nutrición en el fortalecimiento del sistema inmune. Esto último, en razón del virus COVID-19, que hoy afecta a la humanidad.

Una instancia de educación masiva y abierta al público, que Santo Tomás llevó a cabo por primera vez, a través de vía remota logrando un un alto alcance y reuniendo a participantes, tanto del norte, como del sur del país.

El Rector de la casa de estudios, aprovechó la instancia para enviar un saludo a todos y todas las nutricionistas en su día y, asimismo, felicitó al equipo de profesionales de la academia, por innovar comunicacionalmente y entregar un claro mensaje a la población en torno a esta materia.

Así mismo en la ocasión, el Director del Servicio de Salud Biobío, Rodrigo Sierra Contreras destacó el rol de los y las nutricionistas del país, y particularmente de la Provincia de Biobío, sobre todo en el contexto de la actual emergencia sanitaria. De esta forma la iniciativa de la casa de estudios, para apoyar el trabajo de los nutricionistas, que ayudan a la población a tener hábitos saludables, para combatir COVID-19.

La importancia de contar con un estado nutricional adecuado, en términos de micronutrientes

La expositora en esta ocasión fue la Nutricionista María José Acevedo Bahamonde, Máster en Nutrición y Alimentación de la Universidad de Barcelona, también Magíster en Nutrición Humana de la Universidad de Chile, quien presentó un contenido que es propio de artículos científicos publicados, en su mayoría este año, que destacan la importancia de enfrentar el COVID-19 con una nutrición adecuada, “ya que se ha visto que en personas obesas la enfermedad se manifiesta de forma más grave, requiriendo cuidados intensivos, pero no solo importa que las personas estén con un estado nutricional normal, sino también la nutrición en términos de micronutrientes” señaló la profesional.

Al respecto explicó que, “En China se ha visto que han utilizado con éxito, junto al tratamiento farmacológico, altas dosis de vitamina C endovenosa en pacientes en UCI y la recuperación ha sido más rápida. También destaca la importancia de tener una buena concentración de vitamina D en la sangre. En presencia de deficiencia de esta vitamina habría riesgo de hacer la forma más grave de COVID-19. Esto es particularmente importante ya que la vitamina D la sintetizamos a través de la exposición solar, y en invierno, en latitudes sobre 40° prácticamente, no llegan rayos UVB y la síntesis está muy disminuida, sobre todo en los adultos mayores y son ellos los que tienen mayor riesgo de agravarse”.

En entrevista, la Nutricionista se refirió en ciertos detalles relevantes de su exposición, con el fin de acercar la evidencia científica, a lo que hoy necesita conocer la comunidad, para el resguardo de la salud.

Según lo expuesto, ¿Qué nutrientes ayudan a optimizar la función inmune del organismo?

Los nutrientes que tienen un papel más importante en la función inmune son las vitaminas A, B 6 , B 12 , C, D, E y ácido fólico, y los oligoelementos: zinc, hierro, selenio, magnesio y cobre, también los ácidos grasos omega-3, pero los que tienen la evidencia más fuerte que apoyan esta función son las vitaminas C,D y el Zinc, que son los nutrientes que más resalté en la presentación. La vitamina C la encontramos principalmente en kiwi, tomate, naranja, pimentón rojo, espinaca. Fuentes de vitamina D son los pescados grasos, huevo, lácteos, champiñones, y ejemplos de alimentos ricos en zinc son las carnes, pescados, mariscos, lácteos, semillas y nueces.

Y entonces, ¿Cómo debiera ser la dieta en tiempos de cuarentena, para personas sin enfermedades de base, para evitar un resfrío común o una neumonía?

Lo ideal es llevar una alimentación lo más natural posible, evitando los alimentos ultraprocesados que en general son altos en grasas y azúcares. Las dietas altas en grasas conducen a una grave disminución de la defensa contra los patógenos virales. Hay que tratar de apegarse lo más posible a lo que recomiendan las guías alimentarias para la población chilena. Consumir al menos 5 porciones entre frutas y verduras diariamente, idealmente crudas porque de esa forma se aprovechan mejor los nutrientes. Consumir proteína de buena calidad que se obtiene de las carnes (idealmente bajas en grasas), huevos y de las legumbres mezcladas con cereales. También se recomienda el consumo de pseudoreales como la quinoa y el amaranto. La grasa de la dieta debe ser de buena calidad, preferir aceite de oliva, consumir palta, almendras y semillas como chía y linaza. Además, consumir alimentos altos en fibra dietaria, como el pan integral, la avena. Evitar las harinas blancas.

También se está planteando que una dieta de bajo índice glicémico y baja en carbohidratos podría intervenir en la replicación viral a nivel celular. Esto tal vez podría ser beneficioso para las personas obesas y diabéticas, al contribuir a disminuir la inflamación crónica que tienen estos pacientes.

¿Cuál es la recomendación para pacientes con obesidad?

Los pacientes con obesidad, en particular con obesidad visceral, presentan una inflamación crónica de bajo grado. Esto aumenta el riesgo de contraer COVID-19 de la forma más grave, requerir cuidados intensivos, etc. Por eso la recomendación es bajar de peso, pero no preocuparse solamente de perder kilos, sino que más bien reducir el perímetro de cintura. Lo que aumenta el riesgo es la grasa visceral.

Hombres con perímetro de cintura mayor o igual a 102 cm y mujeres con perímetro de cintura mayor o igual a 88 cm tienen un riesgo elevado. Lo ideal es que, en los hombres, el perímetro de cintura esté igual o bajo 94 cm y en las mujeres igual o menor a 80 cm.

¿El estado nutricional y % de grasa, en qué influye en el pronóstico de COVID- 19?

La obesidad aumenta el riesgo de mayor gravedad de COVID-19. Esto se ha visto mucho en personas jóvenes. Pero más que la obesidad per sé es el porcentaje de grasa y la acumulación a nivel visceral de esta. Las personas “normales” según índice de Masa Corporal (IMC) con un % de grasa alto y perímetro de cintura elevado también tienen aumentado el riesgo. Esto se debe a que la grasa no es solamente un reservorio de energía, sino que se considera un órgano endocrino que secreta diversas sustancias. La grasa visceral tiene un perfil secretor pro inflamatorio, y esto complica el pronóstico de COVID-19 dado que la complicación de esta enfermedad estaría dada por la tormenta de citoquinas que es una sobrerreacción del sistema inmune. El tejido adiposo visceral es capaz de secretar estas citoquinas pro inflamatorias y empeorar el pronóstico de la enfermedad.

¿En qué influye el déficit de Vitamina D en esta enfermedad? ¿Cuál es la recomendación en el invierno?

La vitamina D mejora la inmunidad celular, reduciendo la tormenta de citoquinas inducidas por el sistema inmune frente al virus. Un déficit de esta vitamina contribuiría a esta inflamación que es la que empeora el pronóstico del COVID-19 y por eso es tan importante tener una óptima concentración de 25 (OH) D en sangre (este es el biomarcador que nos indica cuánta vitamina D hay en el cuerpo). Se ha reportado que la deficiencia de vitamina D contribuye al síndrome de dificultad respiratoria aguda.

La vitamina D es una vitamina que sintetizamos a través de la exposición solar, a los rayos UVB. En invierno, sobre todo en la zona sur de Chile se hace muy difícil sintetizar esta vitamina porque la radiación UVB es baja. Solamente consumiendo los alimentos que aportan vitamina D como pescados grasos como el atún, sardina, los huevos, aceites, etc. es difícil lograr tener una adecuada concentración de vitamina D.

¿Cuándo se recomienda la suplementación?

La evidencia señala que cuando la vitamina D en sangre está baja, hay mayor riesgo de enfermedades respiratorias graves. Por este motivo se hace necesaria la suplementación, sobre todo en los pacientes que están en mayor riesgo de contraer COVID-19, como los adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Para ver efectos en el fortalecimiento del sistema inmune, en personas con deficiencia, se ha planteado que la suplementación de esta vitamina debe ser durante al menos 3 meses. Comenzar con una dosis de carga por un mes de 10.000 UI/día y luego continuar con 5.000 UI/día. Cabe destacar que las indicaciones deben ser individuales y prescritas por un profesional.

Por otra parte, las personas que no consumen frutas y verduras deberían suplementar la vitamina C, también los obesos y los fumadores. La dosis que se ha descrito como efectiva para prevenir la influenza es de 100 a 200 mg/día. De todas formas, más que suplementar, lo mejor es incluir frutas y verduras en la dieta ya que esa cantidad de vitamina C se cubre fácilmente cumpliendo la recomendación de 5 porciones diarias entre frutas y verduras.

También se recomienda suplementar omega 3 (EPA/DHA), porque la dieta de los chilenos en general es pro inflamatoria, alta en omega 6 y la relación Omega 6/Omega3 está muy alterada. El omega 3 se encuentra en los pescados grasos, como el salmón, pero se ha visto que los salmones de cultivo que son los que se consumen mayormente, tienen bajo aporte de omega 3. También se encuentra en semillas como la chía y la linaza, pero la mejor biodisponibilidad la tiene el omega 3 de origen marino, por eso se recomienda tomar suplementos. Se ha planteado que 2 gramos diarios podría ser una adecuada suplementación, para tener un perfil antiinflamatorio. En cuanto al zinc, si bien es un nutriente fundamental en la función inmune, sólo debe ser suplementado en caso de deficiencia, particularmente es importante en niños y personas mayores, y la indicación siempre debe ser dada por un profesional ya que una suplementación de zinc en personas sanas podría desencadenar peores parámetros inmunes.

Es muy importante destacar que, si bien un suplemento podría ayudar a fortalecer el sistema inmune, lo más efectivo es llevar una alimentación saludable de forma permanente. También es importante decir que no hay ningún suplemento ni dieta que impida el contagio de COVID-19 si no seguimos las recomendaciones básicas de lavado de manos frecuente y distanciamiento social.

 

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