Por Matías Godoy Mercado

En la siguiente columna explicaremos en simples términos cuál es la situación económica de las principales economías del Mundo actualmente y qué se prevé para ellas este año. Si bien el 2017 se plantea como un año de recuperación, la realidad de los países resulta ser dispar.

Nota: Utilizamos datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) Utilizamos Producto Interno Bruto PIB a Paridad de Poder de Compra (PPC) en dólares americanos para estimar el valor monetario de la producción de bienes y servicios de cada país, dado que así la producción de cada país se convierte al valor del tipo de cambio real.

China

Sí la producción de bienes y servicios se mide a paridad de poder de compra, China es la economía más grande del Mundo. En 2016 el valor de su producción representó un 18,1% del total mundial, erigiéndose así como el país con mayor poder adquisitivo del orbe. Su producción a paridad de poder de compra está valuada en US$ 22.452 billones de dólares, 50 veces más que el PIB a paridad de poder de compra de Chile.

A pesar de haber desplazado a Estados Unidos, no todo es alegría en el gigante asiático. Desde el peak de 2010, su economía ha crecido a tasas cada vez más bajas, pasando de un 10,6% de expansión a un 6,5% en 2016, el crecimiento más bajo en 25 años. Una normalización que pone en aprietos al gigante asiático, dado que no son capaces de reducir la tasa de interés para fomentar el consumo y la inversión. ¿Por qué? Porque por razones políticas China mantiene un precio del dólar fijo en yuanes (su moneda local) día a día. Reducir la tasa de interés implica que los dólares pasen a costar más yuanes, algo que no ven bien algunas autoridades chinas e inclusive Estados Unidos. Sin embargo, la pregunta que se hace el Mundo es: ¿Hasta cuando China podrá darse el lujo de mantener el tipo de cambio fijo? ¿5 años más? ¿10?

Por el momento China apuesta a que el gasto del Gobierno mantenga el crecimiento económico. Adicionalmente, las autoridades chinas buscan que la economía pase de depender de la inversión en infraestructura y capital fijo a una economía donde sea más relevante el consumo de bienes y servicios. Este cambio de giro será un proceso lento, que se consumará con el paso de los años. Lo concreto es que para este año se proyecta un crecimiento 2 décimas menor al de 2016. Una situación que preocupa, en gran medida, a Chile y América del Sur, considerando que si China crece cada vez menos, sus compras también lo harán, lo que resulta incomodo para todos quienes se han beneficiado de ser sus proveedores.

Estados Unidos

Si medimos las producciones de cada país utilizando precios corrientes, Estados Unidos sigue siendo la mayor economía del Mundo. Sin embargo, considerando PIB a paridad de poder de compra, en 2016 el valor de su producción representó un 15,6% del total mundial, siendo desplazado por China como la economía con mayor poder adquisitivo del del Mundo. El valor del poder adquisitivo de su producción está valuado en US$ 19.285 billones de dólares, 43 veces más que el PIB a paridad de poder de compra de Chile.

En Estados Unidos sacan cuentas alegres. Y es que, tras las recesiones de 2008 y 2009, los americanos salieron a flote con un crecimiento económico de 2,5% en 2010. Tras frenos de mano en 2011 y 2013, la economía logró estabilizarse en 2,4% durante tres años consecutivos: 2014, 2015 y 2016. Este año se espera que la expansión sea de 2,5%, 1 décima superior al rendimiento de los últimos 3 años. Se comenta que los americanos están en pleno empleo, con una tasa de desempleo mínima e histórica del 4,8%, drásticamente inferior al 9,6% registrado en 2010.

Dicha normalización posibilitó que la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) haya incrementado las tasas de interés a un 0,5% en 2015, una primera alza desde el 0,25% fijado en 2008. En 2016, un año después, se alzó el tipo a 0,75% y hace pocos días se decidió una nueva alza a 1%. Estas políticas buscan aumentar (de una vez por todas) el precio y valor del dólar, depreciado durante los últimos 10 años. Al respecto quienes exportan, o bien mantienen inversiones en dólares, debieran sacar cuentas alegres. El panorama no vislumbra favorablemente para aquellas personas y empresas que importan bienes o materias primas.

India

India es la tercera economía más grande del Mundo, con poder adquisitivo equivalente al 7,6% del total mundial. El valor del poder adquisitivo de su producción asciende a US$ 9.418 billones de dólares, 21 veces que el PIB a paridad de poder de compra de Chile.

Tras un bajo crecimiento económico de 5,6% en 2012, India se ha recuperado vigorosamente en los últimos 4 años. En 2016 anotó una expansión de 7,5% y se espera que este año emule dicho desempeño. A su vez, su inflación parece estar controlada, al situarse en 5,1%, incremento de los precios muy inferior al 9% presente en 2010.

A este ritmo y salud India se erige como una de las economías más saludables del Mundo. Se espera que con los años sea cada vez más protagonista en el escenario mundial. Algunos hablan de que India se encamina a ser lo que fue China durante la década del 2000: un buen comprador de materias primas.

Japón

Japón posee un PIB a paridad de poder de compra equivalente al 4% del total mundial. El valor del poder adquisitivo de su producción asciende a US$ 4.965 billones de dólares, 11 veces el PIB a paridad de poder de compra de Chile.

El país nipón es una economía recalentada que nunca ha logrado despegar nuevamente, de manera sostenible. Trastocada totalmente en 2009 tras una recesión de -5,5%, logró una tasa de crecimiento de 4,7% en 2010, lo que parecía ser el despertar de un viejo dormido. No obstante, en 2011 vuelve a caer en recesión y tras dos “veranitos de San Juan” en 2012 y 2013, la economía se estancó en un 0% de crecimiento a desde 2014 a nuestros días. Las proyecciones para este año no son mejores, pues se espera una nueva recesión de -0,1%.

Japón podría reducir las tasas de interés para incentivar el consumo y la inversión. El problema es que ya lo hizo. Las tasas de interés en el país nipón bordean el 0%, y aun así la economía no se ve incentivada. Con una tasa de desempleo baja, Japón pareciera ser terreno desconocido y surrealista para quienes estudian economía.

Rusia

El poder adquisitivo de Rusia equivale el 3% del total mundial. El segundo principal exportador de petróleo e hidrocarburos aun pesa sobre la economía del Mundo, pero más por ser el proveedor de una materia prima esencial, que por su producción total.

Tras una profunda recesión de -7,8% en 2009, la economía salió a flote en 2010 pero fue disminuyendo aceleradamente sus tasas de expansión en los años posteriores. El punto culmine de dicho proceso fue 2015, donde la economía rusa entró en una recesión de -3,7%, la cual pudo revertir parcialmente en 2016 al anotar una nueva recesión, pero esta vez de -0,7%.

Se espera que este año la economía rusa salga de la recesión y anote un crecimiento económico de 1%, principalmente incentivado por los mejores precios del petróleo.

Alemania y Francia

Alemania y Francia representan a “los padres” de la Zona Euro. Con un PIB a paridad de poder de compra equivalente al 3,27% y 2,2% del total mundial, en conjunto mantienen las riendas de Europa y se proyectan como una economía en bloque relevante. Sin embargo, la Zona Euro enfrenta problemas similares a los de Japón.

Alemania tocó fondo el año 2009, con una profunda recesión de -5,6% de crecimiento económico. Tras una recuperación en 2010 y 2011, los teutones estuvieron en el limbo al crecer 0,6% y 0,4% en 2012 y 2013. De ahí en adelante el crecimiento se estancó en 1,5%, del que no se esperan grandes mejoras este año. Francia siguió el mismo camino y su crecimiento se estancó en 1,1% desde 2015. Sin embargo, para el país galo se proyecta un leve aumento de 2 décimas para este año.

Si bien en los últimos años se han registrado aumentos de la inflación, dichas cifras distan de una economía que apunte a recuperarse con fuerza. Al igual que en Japón, las tasas de interés bordean el 0%, y aun así el consumo y la inversión no logra mejorar y acelerar una economía lenta.

Por ahora en Europa reina la incertidumbre, apostando a que poco a poco las naciones puedan incentivar sus economías a partir del gasto público. Lamentablemente, dicha opción no es viable hoy, pues el resto de los países de la Zona Euro deben saldar sus enormes deudas gubernamentales, con ayuda de los “padres”. A esto se suma el impacto que tendrá la definitiva salida del Reino Unido sobre los recursos fiscales del bloque económico.

Reino Unido es el “tío” de la familia llamada Zona Euro. Con un poder adquisitivo equivalente al 2,3% del total mundial, su salida del bloque económico plantea muchas dudas.

No exento de la recesión, en 2009 el crecimiento económico se contrajo a -4,2%. Sin embargo, a diferencia de otras naciones del bloque, su dinamismo se recuperó y estabilizó en 1,9% en 2016. Se espera que este año aumente su producción en 3 décimas.

Probablemente el dinamismo de su economía justifica la decisión de salir de la Zona Euro. Y es que, a diferencia del resto de los países del bloque, Reino Unido recuperó el crecimiento y se encuentra muy cercano al pleno empleo. Sin embargo, la incertidumbre también reina en la Gran Isla. Y es que no se tiene certeza de si la salida del bloque incentivará aun más la economía del Reino, o bien generará perjuicios.

El PIB a paridad de poder de compra de Brasil equivale al 2,5% del total mundial, erigiéndose como la nación con mayor poder adquisitivo de América del Sur. Al igual que Chile, Brasil sorteó muy bien la crisis del 2009, al anotar una leve recesión de -0,1%. Un año después anotaría una de las tasas de crecimiento económico más grandes del Mundo: 7,5% de expansión. Por aquel entonces el mercado inevitablemente comparaba al poderío de los brasileños con el de China, India o Rusia. Sin embargo, aquel año sólo sería la excepción de un futuro paupérrimo. En 2015 el país entró en una recesión de -3,8%, la que se repitió en 2016.

Lamentablemente, la inflación no ha sido controlada del todo, lo que ha impedido usar la tasa de interés como estimulo a la economía. No obstante, se espera que este 2017 por fin la economía vea algo de luz y crezca un 0%, dejando atrás 2 años consecutivos de recesión. Los problemas políticos siguen pesando en Brasil, tras la destitución de la Presidenta de la República y la conformación de un nuevo gobierno. Estas contingencias impiden que Brasil pueda encausar su gasto gubernamental en pos de un mayor crecimiento, al tiempo que desalientan la inversión extranjera en el país por la inestabilidad político-social.

Conclusiones

El mundo entero sufrió un proceso de desaceleración y recesión económica desde 2013 a la fecha. Algunas naciones, como Estados Unidos, India y Reino Unido parecieran comenzar exitosamente a dejar atrás periodos de bajas tasas de crecimiento, volviendo a la senda del pleno empleo. En una línea similar, pero drásticamente prematura, países como Rusia y Brasil recién comienzan a ver la luz de forma tímida, dejando atrás periodos de contracciones económicas.

En una vereda opuesta se encuentra la Zona Euro, China y Japón. Países con serias dificultades para incentivar el crecimiento económico, de los que simplemente se espera que, al menos, emulen los bajos resultados de 2016 y no disminuyan aun más la expansión del poder adquisitivo de sus producciones.

El Mundo poco a poco empieza a despegar en materia económica. Un viaje que no llegará a destino en tan sólo un año, y en el que lamentablemente no van todos los pasajeros.

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