Por Juan Antonio Montes Varas Director Acción Familia

En esta semana pasada fue publicado un interesante estudio relativo a un tema que se diría imposible. Cómo las hormigas les están ganado la batalla a los leones en el África.

Pasemos a leer la noticia publicada en la prensa de Santiago el sábado pasado.

“En una parte de la sabana africana se desarrolla una batalla entre hormigas y leones. Según un informe publicado en la revista Science, los insectos parecen estar ganándola. La invasión de colonias de Pheidole megacephala en el frágil ecosistema de Kenia desencadenó una serie de eventos que terminaron por alterar los patrones de caza del león, el principal depredador del área.

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“Durante 15 años, el ecólogo Todd Palmer investigó el impacto de la llegada de la hormiga leona (o cabezona) en nichos ecológicos bien establecidos. Su informe concluye que los insectos invasores exterminaron a las poblaciones locales de hormigas (Crematogaster spp) y rompieron su relación simbiótica con la vegetación nativa. Este aparentemente inofensivo cambio de habitantes modificó el paisaje y permitió que los animales tradicionalmente identificados como presas obtuvieran una ventaja territorial sobre los cazadores.

“Las hormigas nativas mantenían una especie de acuerdo biológico con los árboles espinosos de África. Ellas recibían protección y alimento por parte de las acacias, a cambio alejaban a los elefantes y otros animales herbívoros que buscaban hojas. Gracias al pacto, la región conservó un follaje denso donde todos los organismos encontraron su lugar.

“La llegada de la hormiga cabezona rompió esa relación al acabar con las colonias de Crematogaster spp y dejar vulnerables a las acacias. Los elefantes volvieron a alimentarse de los árboles y la sabana perdió su verdor. “(Las P. megacephala) Tiraron los lazos que unen un ecosistema africano, determinando quién es devorado y dónde”, puntualizó Palmer.

“Los leones fueron los más afectados por la llegada del insecto. Los felinos utilizaban el follaje de las acacias para ocultarse de las cebras, sus presas más codiciadas. Con menos lugares donde esconderse, los depredadores vieron disminuir considerablemente su eficacia para encontrar comida. El informe afirma que la proporción de cebras atacadas disminuyó del 67% al 42% entre 2003 y 2020.

“El equipo de investigadores siguió de cerca el movimiento de los leones con la ayuda de collares GPS. A pesar de las dificultades para obtener alimento, la población de depredadores no disminuyó. Los felinos continuaron viviendo sin experimentar una reducción de miembros porque modificaron su presa principal. Aprendieron a cazar en grupos y se enfocaron en búfalos. En el mismo periodo, la proporción de dichos mamíferos muertos aumentó del 0 al 42%.

“La naturaleza es inteligente y criaturas como los leones tienden a encontrar soluciones a los problemas a los que se enfrentan, pero aún no sabemos qué podría resultar de este profundo cambio en la estrategia de caza de los leones. Estamos muy interesados en seguir esta historia”, refirió el autor del estudio”.

Hasta aquí la noticia publicada en la prensa.

Probablemente Ud. Nos pregunte por qué estamos dando importancia a un hecho que se diría anecdótico.

La respuesta es simple. Muchas veces la naturaleza, como obra de Dios que es, nos da grandes lecciones y se trata de poner atención en lo que ella nos quiere decir.

En principio, si le dijéramos que las hormigas le están ganando la batalla a los leones Ud. Diría que es una broma. Sin embargo, los estudios que acabamos de leer, publicados en la prestigiosa revista Science, no dejan lugar a dudas.

Entonces, ¿cuál es la lección que nos deja este fenómeno de la naturaleza?

Es que muchas veces las cosas pequeñas, a las cuales no les damos la importancia debida, terminan produciendo consecuencias mucho más graves y dañinas que lo que se podría esperar.

Esta realidad es una lección especialmente para los padres de familia y para los educadores.

Los niños que están en edad de formación, normalmente aprenden de todo lo que ven a su alrededor, de su hábitat y poseen poco discernimiento para distinguir unas cosas buenas de otras malas.

Pero, como muchas veces las cosas malas que aprenden, parecen pequeñas e inofensivas, los padres o profesores no les prestan atención y no los corrigen.

Así dejan pasar una pequeña mentira, un chiste impropio, una falta de respeto o una mala nota en el colegio.

Todas esas cosas son consideradas, por una mentalidad liberal, pequeñas y por lo tanto sin consecuencias. De modo que, para ellos, no se debe nunca corregir sino aquello que es muy serio y grave.

El gran error de esta mentalidad liberal consiste en pensar que las pequeñas cosas malas no producen consecuencias un poco más malas; y que -de poco en poco- por el dinamismo desordenado de nuestra naturaleza, que tiene hambre y sed de pecado, el niño comienza a querer practicar cosas más malas.

Ahí está el comienzo de todas las decadencias humanas e incluso de las propias civilizaciones. Ellas no se inician con grandes capitulaciones ni renuncias escandalosas. Ellas comienzan por pequeñas claudicaciones, por pequeñas faltas de respeto, de honradez, de pudor, de empeño, de esfuerzo individual.

Al cabo de un cierto tiempo, que podrá variar de acuerdo a la psicología y al ambiente que rodea al educando, pero en general, de modo más rápido de lo que habitualmente se esperaría, aparece un sujeto dentro del supuesto niño con pequeñas imperfecciones, que nadie se esperaba.

La noticia de las hormigas que vencieron a los leones es una enorme lección de esa gran verdad. Si el león hubiera podido hablar y si alguien le hubiera preguntado que pensaba de esas hormigas, ciertamente habría dado una carcajada de superioridad total. ¿Cómo me puede hacer esa pregunta a mí que soy el rey de la selva? ¿Cómo puedo preocuparme de seres tan pequeños e inofensivos como esas minúsculas hormigas?  Seamos serios.

Pero, el resultado es que esos seres pequeños e inofensivos terminaron dañando el ecosistema de la sabana africana y con ello perjudicando la existencia de los leones.

Hablando sobre el tema del orden puesto por Dios en la naturaleza y en la ecología  el profesor Martínez Carbonell destaca en el pensamiento de Bendicto XVI “la importante correlación que ha de existir entre la ciencia y la fe, una armonía necesaria y fructífera también en la fundamentación bioética del respeto por la vida y la naturaleza. La ruptura de este diálogo comporta un coste gravoso para el desarrollo de la humanidad”.

En conclusión, si debemos prestar atención en los efectos dañinos de la hormiga cabezona, cuánto más no debemos cuidar de las malas inclinaciones de aquellos que tenemos a nuestro cuidado.

Obviamente que la educación no es solo reprensión, sino también y en muy buena medida, incentivo para la práctica del bien. Pero ambas cosas deben estar unidas y no se debe amputar ninguna de las dos fuerzas principales que incentivan para el bien el alma del menor.

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