Por Matías Godoy

En la siguiente columna explicaremos en simples términos cuál es la situación económica de Chile actualmente y qué se prevé para este año. Un contexto que estará marcado por el precio del cobre y el programa de gobierno que triunfe en las elecciones presidenciales.

LA LÓGICA DE LA ECONOMÍA

Año a año los países buscan producir bienes y servicios para saciar las necesidades de su población. Esta tarea la llevan a cabo mayoritariamente las empresas, quienes invierten recursos de sus dueños, o créditos del sistema financiero, para arrendar oficinas, comprar insumos, comprar o arrendar maquinarias, contratar trabajadores, entre otras cosas.

No obstante, las decisiones de producción no responden a la generosidad de las empresas, pues éstas persiguen la consecución de utilidades, las que generalmente se obtienen con las ventas. Dado esto, las empresas deciden cuánto producir de acuerdo al nivel de ventas proyectado. De otra forma, se producirían bienes que pudieran perecer al ser almacenados o se proveerían servicios que pocos ocuparían, provocando que las empresas incurran en costos innecesarios y se socaven las utilidades.

Las autoridades buscan que la producción aumente cada año. Bajo este escenario, se mantendrían los puestos de trabajos actuales y se crearían nuevos. A su vez podrían haber aumentos de los salarios, conforme aumentan las utilidades de las empresas y éstas deseen retener el capital humano responsable por esas mayores ganancias. Finalmente habría abundancia de bienes y servicios, lo que debiera significar menores precios para los consumidores.

Lamentablemente, en años de bajas ventas resulta inevitable que la producción crezca a menores tasas, se mantengan o inclusive disminuyan.

LA ECONOMÍA DE CHILE

En el gráfico se puede apreciar cuánto aumentó la producción en los últimos 5 años, en términos porcentuales. A esto le llamamos crecimiento económico. Por ejemplo, el año 2010 la producción fue un 5,7% más que lo producido en 2009, y así sucesivamente. El crecimiento en 2016 fue 1,6%, la expansión más baja desde el año 2009.

Son dos las conclusiones que se pueden extraer de esta gráfica. La primera es que en todos los años la producción aumentó respecto del año previo. Sin embargo, la segunda conclusión es que a partir de 2011 el crecimiento económico fue cada vez menor, pasando de un 5,8% en 2011 a un 1,6% en 2016, la peor cifra desde 2009.

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¿Por qué el crecimiento de la producción ha disminuido? Como señalamos, la producción responde a las ventas esperadas. En la nueva gráfica se aprecia el aumento del consumo privado, el consumo del Gobierno y la inversión privada, en términos porcentuales.

En primer lugar note como el consumo privado ha disminuido progresivamente desde 2010, pasando de un aumento de 10,8% anual a un leve aumento de 1,9% en 2015. Es importante destacar que el consumo privado representa el 67% de la venta de la producción.

En segundo lugar destacamos que la inversión privada anotó dos años consecutivos de disminución: 2014 y 2015. Esto contrasta con las fuertes expansiones registradas en 2010, 2011 y 2012. Dado que las empresas recortaron sus proyectos de inversión, al tiempo que las personas disminuyeron su ahorro, esto también explica que la producción esté creciendo a tasas menores que en el pasado.

Finalmente note que el Gobierno aumentó fuertemente el gasto en 2014 y 2015, para así compensar el menor crecimiento del consumo privado y los descensos en la inversión.

RAZONES

Como se puede apreciar en las cifras, existen dos grandes razones que explican nuestra desaceleración económica. En primer lugar destaca el menor crecimiento que ha tenido el consumo privado y en segundo lugar la contracción de la inversión privada. Pero ¿Por qué pasó esto?

Como se puede apreciar en el gráfico, el precio del cobre ha seguido una tendencia a la baja desde julio de 2011. Por aquel entonces el metal rojo se cotizaba sobre los US$ 4 por libra, cayendo sostenidamente hasta octubre de 2016. En los últimos meses hemos visto que la principal fuente de nuestras exportaciones ha subido de precio, a niveles comparables a los de abril de 2016. Sin embargo, en un nivel cercano a US$ 2,7 por libra, muy lejos de los US$ 4 por libra de 2011.

Note que la caída del precio del cobre sigue la misma tendencia del crecimiento económico. El menor precio del metal ha significado menor inversión de empresas y menor aumento del consumo privado. No obstante, de mantenerse la tendencia de recuperación de precio podríamos inferir que este año la economía podría crecer más de lo que creció el año pasado.

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Finalmente es importante destacar que desde 2014 se han comenzado a impulsar políticas reformistas que han reducido los incentivos a la inversión. En particular, la Reforma Tributaria supuso el aumento del impuesto a las ganancias de las empresas, la eliminación del FUT que permitía posponer el pago de impuestos a las ganancias, la eliminación de beneficios tributarios para la compra de viviendas, entre otros cambios. En combinación, estas medidas redujeron las utilidades esperadas de muchos proyectos de inversión (incluida la compra de vivienda por parte de una persona) motivando que estos fueran pospuestos o cancelados, reduciendo la inversión del periodo y con ello el crecimiento de la economía.

EL 2017

El presente año se vislumbra mejor que el pasado. El Fondo Monetario Internacional proyecta que Chile crecerá un 2,1% el 2017, cifra superior a la registrada en 2016 y levemente inferior a la de 2015. Todo dependerá de los movimientos que dicte el precio del cobre. Aumentos en el precio del metal podrían mejorar los pronósticos. Contracciones supondrán lo contrario.

En materia interna el panorama es auspicioso. No se prevé que sea un año de nuevas políticas reformistas, dado que el actual Gobierno prepara el fin de su gestión, dando paso a nueva administración el próximo año. La inversión puede mejorar toda vez que las encuestas proyecten que la próxima administración implementará cambios a la Reforma Tributaria aprobada. El panorama de contracción se mantendrá, o incluso empeorará, si se prevé que la próxima administración no hará cambios o impulse nuevas políticas que reduzcan los atractivos de la inversión. Con todo, a diferencia del año pasado, el Banco Central prevé nuevos recortes de la tasa de interés para fomentar el consumo y la inversión, lo que debiera impactar positivamente en el crecimiento económico.

En conclusión, será un año mejor que el pasado, toda vez que se mantengan las actuales condiciones externas y el programa de gobierno que se imponga en las elecciones presidenciales contemplen incentivos al consumo y la inversión. Al respecto sólo queda observar como evolucionan estas variables.

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