Por Juvenal Rivera

Recuerdo la vez en que Cristian Coronel, representante de ECM, se reía burlonamente. Se estaban abriendo las ofertas para licitar los parquímetros en Los Angeles. No era el 2008, año en que comenzó la lamentable historia con la empresa que todos conocemos.

Fue a mediados del 2004 y ECM ya había puesto los ojos en la ciudad. Cristian Coronel se reía porque los otros oferentes se sorprendían que la empresa tuviera adjudicaciones de ese servicio en otras comunas del país por 20 ó 25 años. En aquella ocasión la licitación, a solo cuatro años, fue declarada desierta.

Cuatro años después volvió a la carga y, claro, el servicio incluía el cobro de parquímetros, la construcción de un paseo semipeatonal y estacionamientos subterráneos en la plaza de armas, en un contrato a 35 años.

Este martes la empresa, después de ganar un recurso en la Corte de Apelaciones por el permiso de edificación, comenzó a demarcar el área donde pretende construir los estacionamientos subterráneos con Cristian Coronel supervisando las obras. Imaginé que volvía a reírse, esta vez de todos nosotros, de todos los angelinos.

Porque vuelve a burlarse de nosotros, de todos quienes tenemos la convicción que ese contrato fue un traje a la medida de ECM para esquilmar nuestros bolsillos, a cambio de un servicio caro y malo que a la empresa le reporta cientos de millones de pesos y ninguno (cero) a la municipalidad.

Porque vuelve a burlarse de nosotros, los que debemos transitar por un paseo semipeatonal en calle Colón, representación máxima de la desvergüenza, de la impudicia, del descaro absoluto.

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Porque vuelve a reírse de nosotros ya que se sale con la suya, ahora apoyado por una decisión de la justicia, demostrándonos que los caminos judiciales siempre serán de resultado incierto.

Sin embargo, como diría Manuel Rodríguez, “aún tenemos patria”. Con las autoridades atadas de mano por ese contrato a la medida de ECM – si deshacerlo fuera tan fácil, Eduardo Borgoño o Esteban Krause lo habría hecho enseguida para capitalizar ese hecho en votos y popularidad – nosotros, los ciudadanos, tenemos la palabra.

Tal cual como lo planteé hace casi un año, simplemente no paguemos. Hagamos que ahora sean todos y no unos pocos. Contémoslo al amigo, al vecino, al pariente. Que el movimiento ciudadano para no cancelar los estacionamientos sea general y no de unos pocos.

Hasta ahora, el no pago llega a sólo un 20%. Golpeemos a la empresa donde más le duele: en su bolsillo, que para ECM sea un mal negocio, el peor que pudo haber hecho. Hagámoslo con respeto (los parquimetreros no tienen la culpa) para demostrar que somos dignos y que no podemos permitir que nos pasen a llevar.

Para dejar en claro que Los Ángeles, que todos nosotros, habitantes, no estamos para que se rían en nuestra cara, como lo ha hecho ECM y Cristian Coronel durante todos ya ocho largos años…

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