La adopción urbana generalizada de vehículos autónomos (SDVs) y “taxis-robot” (con piloto automático) podría conducir a una revolucionaria transformación de las ciudades, según un nuevo informe de BCG.

El 58% de los habitantes de las ciudades está abierto a probar vehículos autónomos. El 63% de las personas menores de 29 años están dispuestos a usar un coche completamente autónomo.

La aceptación de los SDVs es más alta en los mercados emergentes.

La adopción generalizada en las ciudades de vehículos autónomos (SDV[1]s, por sus siglas en inglés) y “taxis-robot” (taxis con piloto automático) podría conllevar una caída del 60% en el número de los automóviles en las calles, un 80% o más de disminución de las emisiones de los tubos de escape, y un 90% menos de accidentes de tráfico, según el nuevo informe de The Boston Consulting Group (BCG) preparado en colaboración con el Foro Económico Mundial (WEF).

El informe titulado “Vehículos autónomos, taxis-robot y la revolución de la movilidad urbana[2]” se basa en una investigación previa de BCG y el Foro Económico Mundial, incluyendo una encuesta a más de 5.500 consumidores de diez países, el mayor estudio realizado hasta el momento en el mundo. El reporte examina cuatro hipótesis para los vehículos autónomos en un contexto urbano y describe el posible impacto en cada uno de ellos. Mientras que la amplia adopción de los consumidores de SDVs (para el que la investigación de BCG muestra que hay pocas barreras) llevaría por sí sola una alteración significativa, la revolución real para la movilidad urbana se producirá con la adopción generalizada de los taxis-robot.

Según el estudio, el 58% de los habitantes de las ciudades de todo el mundo están abiertos a probar vehículos autónomos. Esta disposición es aún mayor entre los jóvenes: el 63% de las personas menores de 29 años están dispuestos a usar un coche completamente autónomo, en comparación con el 46% de los mayores de 51 años.

La aceptación de los SDVs es más alta en los mercados emergentes. Por ejemplo, en India, es del 85%, mientras que los ciudadanos de Japón y Holanda son los más reticentes (con el 36 y 41% respectivamente). Los ciudadanos mencionan la comodidad del asistente de estacionamiento y un aumento de la productividad durante el viaje como las dos principales razones de interés en los vehículos autónomos.

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Por otra parte, cuando se les preguntó quién debería producir SDVs, casi el 50% de los encuestados pensó en los países tradicionales fabricantes de coches. La confianza en los productores de automóviles de Francia, Alemania y Japón es la más alta. En cambio, es más débil en el caso de India, Estados Unidos y China, donde las compañías tecnológicas tienen una mayor visibilidad.

Aunque sólo algunos consumidores han visto alguna vez un vehículo autónomo, sus expectativas por cómo estos se diferenciarán de los coches tradiciones son bastante específicas. Más de un 35% esperan que los SDVs sean híbridos y un 29% anticipan que serán eléctricos.

La mayoría de los consumidores están dispuestos a pagar un recargo de 5.000 dólares o más por un coche que sea completamente autónomo. Esta disposición a pagar un extra es impulsada por una lógica económica que equilibra el costo adicional contra posibles ahorros de costos en otras áreas, como la reducción de las tarifas de estacionamiento, el ahorro en combustible e incluso menores costos de vivienda, si se convierte en una opción más conveniente el vivir lejos del centro de la ciudad.

El estudio también implicó la realización de entrevistas en profundidad con 25 políticos regionales en doce ciudades. El 60% de ellos espera que para 2025 al menos una ciudad haya prohibido la propiedad de los coches tradicionales, en parte como resultado de la flota de taxis-robot. Otro 24% considera que esto ocurrirá para 2030. En cuanto al funcionamiento de la flota de taxis-robot, los políticos ven claramente el sector privado en la iniciativa y prevén una configuración de varios jugadores en lugar de una estructura monopolística. Numerosos ensayos con vehículos autónomos ya están en marcha en ciudades tan diversas como Singapur, Londres, y Gotemburgo. En esta última, está previsto poner en marcha un piloto de 100 SDVs sobre su carretera de circunvalación en 2017.

Además de la realización de la investigación con consumidores y políticos regionales, The Boston Consulting Group y el Foro Económico Mundial desarrollaron cuatro amplios supuestos, basados en la tecnología autónoma, los viajes compartidos y la electrificación, para la ciudad del futuro. Estas son las hipótesis, en orden de su impacto potencial:

El coche Premium que se conduce solo. Los vehículos autónomos complementan la oferta de transporte existente como oferta de alta gama. Esto resulta en una pequeña reducción (sobre el 1%) en el número de coches en las calles, debido a un uso compartido limitado de los vehículos autónomos, y un menor número de accidentes (una caída de casi el 20%), porque los SDVs son más seguros, sin el error humano como factor de riesgo.

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Los vehículos autónomos gobiernan las calles.  En este supuesto, los SDVs reemplazan a los automóviles tradicionales, pero aún son de propiedad privada principalmente. Uno de cada diez vehículos autónomos son compartidos por varios individuos, y el número total en la ciudad caería un 8%. El número de accidentes descendería un 55% y hay un incremento del 5% en el espacio de estacionamiento liberado. Las emisiones de los tubos de escape se reducirían casi un 25%.

Los taxis-robot toman el control. Los taxis-robot son la principal opción de transporte en la ciudad. El cambio más grande es la diminución de cerca del 50% en el número de coches privados que sus usuarios abandonan a favor de los taxis-robot compartidos. Hay cerca de un 90% menos de accidentes y casi un 40% de espacio de estacionamiento que es liberado. Se estima una reducción de las emisiones de más del 80%.

La revolución de los viajes compartidos. Los taxis-robot compartidos son la principal forma de movilidad. Cada taxi autónomo tiene un promedio de dos pasajeros en lugar de los 1.2 que es el promedio de ocupación en el supuesto anterior. Los viajes compartidos liberan más espacio de estacionamiento (54%) y baja aún más el número de coches necesarios para ofrecer el mismo nivel de movilidad para la población (59%). Los accidentes descienden casi un 90% y las emisiones de gases de los tubos de escape en más del 80%.

 

“Ninguna de las hipótesis contempladas ocurrirán exactamente como las hemos descrito, pero nuestro análisis deja claro que los beneficios potenciales para la sociedad son enormes si los vehículos autónomos se combinan con los viajes compartidos y la electrificación”, señala Michael Rüßmann, socio senior de BCG y coautor del reporte. “

Una copia del reporte “Self-Driving Vehicles, Robo-Taxis, and the Urban Mobility Revolution” de The Boston Consulting Group se puede descargar en www.bcgperspectives.com.

 

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