Por Germán Prosser Santana

Como el mejor Don de nuestras vidas, en la búsqueda de una sociedad más justa y más próspera, que nada nos haga renunciar, a nuestros principios y valores, que valen más que todo el oro del mundo, para nosotros los que no tenemos precio ante los mercaderes del poder ni de falsos ingeniosos de la mentira y el pavor que engañan o sorprenden a los débiles de manos ávidas y mentes corruptas.

La bondad facilita la comprensión y el entendimiento, enriquece y fortalece nuestro entorno, valora a la familia y a quienes confían en nosotros, porque ellos nos acogen, para expresarnos un bienestar que anhelan compartir o quizás caminan en la búsqueda de mentes generosas, con las cuales, en conjunto con la propia, poder encontrar esas respuestas, que la soledad y el desamparo  no dan.

Cuántas veces en la soledad del ser humano, sus cerebros borran lo mejor de su pasado, para tomar rutas equivocadas, para seguir el mismo camino, que otros carentes de bondad deciden lo contrario, abrazándose férreamente, a las comodidades de atractivos engañosos, que les ofrecen seres fracasados, una y otra vez. La bondad nos entregará siempre un resguardo y un apoyo, ante las vicisitudes de la vida, porque si la cultivamos desde pequeños, asentándola en el mérito y la distinción en todo sentido, siempre vamos a encontrar la solución esperada, por desanimados que nos encontremos, en alguna de las etapas más difíciles que nos corresponda enfrentar.

La bondad expresada durante nuestras vidas es producto de la confianza en sí mismo, más la recepción proveniente de otros seres humanos, que muchas veces sin conocernos más allá de una presentación, nos brindan de presencia un atisbo de bondad, que a la larga se traducen en bienestar y múltiples alegrías. Para algunos frente a determinadas circunstancias de cualquier tipo, sean políticas, económicas o sociales, se les escucha decir, “es que ya no hay caso,  está todo decidido” y agregan un “qué sometido” a que otros resuelvan por ellos dejándose arrastrar por la desidia de los que no saben, para donde quedan los puntos cardinales y que esperan que todo se los soluciones la viejita de la esquina, nada peor “que no ser uno”  y “que sean otros los que piensen y realicen por uno”.

Te puede interesar:  Ciencia, educación y esoterismo

Entonces, para qué aprendí a leer, a escribir, a conversar  e intercambiar ideas, hechos y experiencias corrigiendo mis conocimientos, en una búsqueda permanente de ser más o he perdido el tiempo como los animalitos que van donde los llevan, sin que les falte su alimentación diaria, para ladrar como perritos falderos o caballitos sin silla ni pienso, pero que en algún momento, el que lo cuida le dará.

No seamos como los animalitos, que reciben  lo  bueno y lo malo, con un ladrido o un relincho, sea de alegría o de dolor.  En cambio los que amamos las bondades recibidas desde nuestra tierna infancia; las llevamos en  nuestro corazón, y forman un todo con nuestro ser, nos sentimos felices de hacerlas llegar a nuestro entorno y nos permite distinguir lo bueno de lo malo, lo claro de lo oscuro, etc. etc. Gracias  a Dios por ese hermoso Don, que nos entregó en su Creación del ser humano, “ser bondadosos”.

LOS ÁNGELES 12 DE Febrero d 2017.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí